El buitre negro en Madrid: así es su seguimiento y conservación en la Sierra del Guadarrama

El buitre negro, el ave rapaz más grande de Europa, está catalogado como especie vulnerable en España y forma parte del Catálogo Español de Especies Amenazadas. Con una envergadura que puede alcanzar los 280 centímetros y un peso de hasta 10 kilogramos, este majestuoso animal prefiere anidar en pinos alejados de la actividad humana, a diferencia de su pariente el buitre leonado, que suele instalarse en roquedos.

En la Comunidad de Madrid, la colonia situada en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) del Alto Lozoya, en el municipio de Rascafría, es la cuarta más grande de España. Allí, durante los meses de junio y julio, el Grupo de Intervención en Altura de los Agentes Forestales (GIAM) realiza el anillamiento de las crías para conocer mejor su biología y movimientos.

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Anillamiento: una técnica clave para su seguimiento y protección

El proceso consiste en bajar cuidadosamente a los polluelos, que pesan alrededor de cinco kilos, desde sus nidos situados en lugares elevados. Para ello, los agentes forestales utilizan bolsas especiales que garantizan la tranquilidad de los animales durante la maniobra. Una vez en tierra, se les toman muestras de sangre para evaluar su estado de salud y se les colocan dos anillas en las patas: una para su identificación individual y otra con un código que permite rastrear sus desplazamientos.

Esta intervención, que dura aproximadamente veinte minutos, concluye con el regreso de los polluelos a sus nidos, donde permanecen hasta que están listos para volar a finales del verano. Desde que comenzó en 2003, este programa ha sido fundamental para entender las zonas de vuelo, alimentación y las amenazas que enfrenta el buitre negro, ayudando a diseñar estrategias de conservación más efectivas.

Crecimiento y seguimiento de la población en la Comunidad de Madrid

Gracias a estas acciones de seguimiento, alimentación suplementaria y recuperación de crías caídas, la población de buitres negros en la región ha experimentado un notable aumento. En 2024, se registraron cerca de 250 parejas reproductoras, de las cuales 186 anidaron en torno a Peñalara y otras 61 fuera del área de Rascafría.

Aunque la mayoría de estos buitres permanecen en España, algunos ejemplares han sido localizados en África, lo que refleja la importancia de mantener un seguimiento constante para comprender sus patrones migratorios y amenazas.

Además de la colonia en Rascafría, en la Comunidad de Madrid existe otra más pequeña en la ZEPA Encinares del río Alberche y río Cofio, que también recibe atención para su conservación.

Un panorama alentador para otras aves rapaces y protegidas

La protección del buitre negro forma parte de un esfuerzo más amplio en la Comunidad de Madrid para preservar la biodiversidad. Por ejemplo, la población de cigüeña negra se ha duplicado en la última década, pasando de cinco parejas en 2013 a ocho en 2024, con 19 polluelos criados con éxito. La cigüeña blanca, mucho más común, cuenta con más de 2.300 nidos en la región.

El águila imperial ibérica también ha mostrado un crecimiento significativo, aumentando de 30 parejas en 2008 a 102 en 2024. Por su parte, el buitre leonado supera ya los 600 ejemplares en la Comunidad de Madrid, consolidando un ecosistema rico y protegido.

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Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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