El veneno de los caracoles ‘cono’ podría tener aplicaciones farmacológicas antiinflamatorias y analgésicas

En un nuevo estudio, un equipo de investigadores ha demostrado que un grupo de caracoles cono produce un compuesto de veneno similar a la somatostatina, una hormona humana inhibidora que puede utilizarse para tratar trastornos de crecimiento, del páncreas, del dolor y la inflamación

Los conos, unos caracoles carnívoros de aguas profundas, rastrean los fondos marinos en busca de peces, gusanos y otros moluscos a los que inyectan una toxina que puede ser incluso fatal para el ser humano. Pero algunos de los compuestos de este veneno podrían tener aplicaciones farmacológicas como antiinflamatorios o analgésicos, según ha descubierto un equipo de científicos.

veneno caracoles cono

La comunidad científica conoce desde hace tiempo el potencial del veneno de los caracoles cono (Conidae), cazadores de peces y otros moluscos en aguas marinas profundas. Su toxina contiene compuestos que se convierten en fármacos para tratar el dolor crónico, la diabetes y otras patologías humanas. Pero este veneno escondía otros secretos.

En un nuevo estudio, un equipo de investigadores ha demostrado que un grupo de caracoles cono produce un compuesto de veneno similar a la somatostatina, una hormona humana inhibidora que puede utilizarse para tratar trastornos de crecimiento, del páncreas, del dolor y la inflamación.

Fue la investigadora Iris Bea Ramiro, de la Universidad de Copenhague, quien descubrió el nuevo péptido en uno de los ocho grupos de caracoles cono cazadores, el menos conocido, los conos Asprella. Ramiro se centró en el Conus rolani, el cono de Rolan, en busca de algún compuesto inusual en su toxina, y encontró uno.

El pequeño péptido del veneno hacía que los ratones actuaran con lentitud o no respondieran. Pero era de acción lenta, un efecto difícilmente esperable, ya que otros caracoles de cono producían venenos que actuaban casi inmediatamente. Desde ese primer momento observó que tenía algunas similitudes con la hormona somatostatina.

Los científicos determinaron que, de alguna manera, los caracoles cono toman algunas de estas hormonas y las convierten en armas. Por eso, el equipo de la Universidad de Utah ayudó a Ramiro a comparar el componente que había encontrado, al que llamaron Consomatin Ro1, con proteínas humanas conocidas.

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Paula de Marcos Aragónhttps://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en prácticas en Crónica Norte desde 2021. Aficionada a la fotografía y a los reportajes y documentales de periodismo de investigación.

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