La escritora y académica Rocío Santiago Nogales, doctora en Literatura Española y vecina de Colmenar Viejo, ha conversado con Crónica Norte sobre su exitoso salto a la ficción con su primera novela, MARGOT, Baile de máscaras. En esta entrevista, la autora desgrana los detalles de una obra que funde el rigor académico con el juego narrativo.
La vecina de Colmenar Viejo y doctora en Literatura, Rocío Santiago Nogales, ha compartido con Crónica Norte los detalles de su primera novela: MARGOT, Baile de máscaras, donde nos propone un fascinante juego literario ambientado en el París bohemio y el Madrid de finales del XIX. En esta entrevista, la autora nos explica cómo ha convertido sus años de investigación académica en una trama de intriga y aprendizaje donde el lector tiene la última palabra al desenmascarar a los personajes ilustres que recorren sus páginas.
A continuación, les ofrecemos un extracto de la entrevista a la autora. Pueden verla de forma completa en nuestras redes sociales.
CN: ¿Cómo diste ese salto de la vida académica a escribir una novela?
Rocío explica que la idea nació de su propia experiencia internacional: «Esta idea se me ocurrió en París. Yo vivía allí, en un pequeño piso del Barrio Latino. Estaba haciendo mi tesis doctoral, trabajaba en la Sorbona y me estaba documentando precisamente sobre todos estos escritores bohemios de finales del siglo XIX que vivían allí». Según relata a Crónica Norte, sintió la necesidad de llevar ese conocimiento más allá de las aulas: «Yo dije: esto tengo que sacarlo del mundo académico, tengo que meterlo en una novela. Y es ahí donde se me ocurrió la idea y dije: bueno, pues todas estas notas que estoy tomando aparte las voy a convertir en una novela. Entonces la investigación me sirvió para ambas cosas, para documentar la tesis, que siempre es mucho más encorsetada, y por otro lado, dejando volar más la imaginación, porque el pacto ficcional todo lo permite».

CN: ¿Cómo es ese «baile de máscaras» que se plantea en la novela?
La autora aclara que, más allá de la escena física en la trama, se trata de un desafío intelectual: «El título ‘Baile de máscaras’ es un juego de palabras. Aunque la protagonista, Margot, va de verdad a un baile de máscaras decimonónico en París, es un juego con el lector, que es el que va desenmascarando a los personajes que van apareciendo en la novela». Destaca que busca humanizar a las grandes figuras: «A lo largo de su trayectoria, Margot se va cruzando con literatos, con pintores, con otros artistas e intelectuales… personajes históricos que todos conocemos, pero que en algún momento han sido jóvenes, anónimos, han estado haciéndose un hueco y pasando penurias también. Quería que el lector entrase en el juego, que no fueran personajes secundarios sin más, sino que de manera anónima los reconozcamos por las pistas de lo que decían o habían publicado».
CN: ¿Hubo algún momento mientras estabas escribiendo en el que la propia historia te sorprendiese a ti misma?
Rocío confiesa que salir de su zona de confort académica fue el mayor reto: «Sobre todo cuando tenía que documentar algún hecho que tuviera muchos datos. Por ejemplo, el tema bélico de la última batalla de Cuba. Toda la parte literaria e histórica la tenía muy dominada, pero por necesidades de la historia se me cruzaban otros hitos quizás más desgarradores que había que tratar con mucho más cuidado». La precisión histórica le exigió un esfuerzo extra: «Fue la parte que más me costó documentar, la de la guerra, porque también eran datos de cifras de muertos, nombres de barcos… y ahí meter a personajes ficticios era mucho más difícil para mí que hacer que hablasen por la calle mis personajes inventados con personajes que realmente estaban paseando por la Puerta del Sol».
CN: ¿Qué nos puedes adelantar de la segunda parte?
La autora adelantó a Crónica Norte que ya trabaja en la continuación, que llevará por título Trincheras de papel: «Está ambientada al comienzo de la Gran Guerra. Margot adora ese París y lo que quiero reflejar con varios contrastes. Igual que esta primera parte ha tenido el contraste Madrid-París, quiero ver cómo París también se desencanta y se defrauda cuando estalla la guerra». Sobre la evolución de la protagonista, añade: «Margot ha crecido, ha madurado. Ahora tenemos a una chica de 22 años y nos la vamos a encontrar con 36 metida en ese París que nada tiene que ver con el que ha conocido de joven. Un París devastado que también necesita reconstrucción […] la vida la pone en una encrucijada bastante difícil».

CN: ¿Qué es lo que te gustaría que se lleve el lector cuando termina de leer el libro?
Su deseo es que la lectura sea una experiencia inmersiva y polifacética: «Quiero que se lleve una sensación que diga qué original, cómo he disfrutado, pero sobre todo ‘he sido parte de ello’. No busco un lector especializado, porque creo que los personajes que salen los conoce incluso un estudiante de secundaria». Explica que la obra ofrece diferentes niveles de disfrute: «Quiero que se entretengan con la trama familiar, con el secreto de familia, con cómo descubre el amor… que disfrute con esa historia bien recreada y con rigor histórico, y que luego diga: ‘es que hay un nivel más’, que es el juego de ir desenmascarando a los personajes. Creo que los distintos planos no se estorban».
CN: ¿Te esperabas ese recibimiento por parte de los vecinos de Colmenar Viejo cuando presentaste la novela en el Pósito municipal?
Rocío se muestra profundamente agradecida con su localidad: «Sabía que era donde más gente podía llevar; de hecho, yo misma le propuse a la editorial que la primera presentación fuera en Colmenar porque es el lugar del que soy, donde me he criado y donde la mayoría de familiares y amigos están allí». La respuesta superó cualquier previsión: «Acudieron más de 60 personas y no estaba previsto ese aforo. Se quedaron libros encargados en la librería local. Salí contentísima, pletórica… no puedo estar más satisfecha de que haya tenido éxito y más cuando, como dice el refrán, nadie es profeta en su tierra».

CN: ¿Cómo ves los hábitos de lectura de los jóvenes hoy en día?
Desde su perspectiva como profesora en la Universidad Complutense, ofrece una visión crítica del sistema: «No son tan malos como se dice. Creo que el problema de la lectura está en que no se vende bien en las aulas. Cuando en una guía didáctica pones ‘lectura obligatoria’, automáticamente el alumno siente más carga y trabajo». Para ella, la clave es la pasión del docente: «La clave está en la labor del profesor y la motivación en el aula, que el alumnado desarrolle un interés por esa obra antes de enfrentarse a ella, que vean que la literatura era algo vivo. La literatura siempre es hija de su tiempo y los tiempos en la humanidad tampoco son tan diferentes, la gente tiene los mismos problemas».
CN: ¿Crees que las redes sociales son aliado o enemigo de los libros?
Rocío reconoce haber cambiado su postura inicial gracias a esta experiencia: «Creo que tengo que decir aliado. En mi caso han sido aliadas y no te diría lo mismo hace unos meses, porque yo no era muy amiga de las redes y la editorial me insistió mucho». Destaca especialmente el valor del contacto directo: «Veo que el esfuerzo ha servido porque es como realmente puedo mantener el contacto con alguien que ha comprado el libro, de otro modo sería muy difícil que me encontrara. Me están llegando comentarios de clubes de lectura que quieren coger el libro e invitarme a encuentros. Vivimos en el siglo XXI y bienvenidas sean sabiéndolas usar».









