El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque inaugura una exposición que utiliza la pintura y la danza para reflexionar sobre las huellas de la guerra y la memoria histórica. La artista Lola Lasurt presenta por primera vez su proyecto completo Aún Deep Song, una experiencia visual que conecta la Guerra Civil con los conflictos actuales.
A partir del 23 de enero y hasta el próximo 12 de abril, los vecinos de Madrid tienen una cita con una propuesta artística que va mucho más allá de la simple contemplación de cuadros. La Sala de Bóvedas de Condeduque se transforma para acoger Aún Deep Song, una muestra de la artista Lola Lasurt que utiliza el espacio de una forma poco convencional. A través de tres grandes frisos pictóricos, Lasurt nos invita a mirar la historia, no como algo que ocurrió y terminó, sino como algo que sigue vibrando en nuestros días.
Esta exposición no es solo una muestra de cuadros al uso; es el resultado de una investigación profunda que mezcla disciplinas como la danza moderna, la pintura al óleo y el análisis histórico. La artista ha tomado como punto de referencia una coreografía de 1937 titulada precisamente Deep Song, creada por la mítica Marta Graham. Lo que hace especial este proyecto es que Lasurt no se ha limitado a observar la danza desde fuera, sino que aprendió a bailarla ella misma para entender cada gesto y cada movimiento antes de trasladarlo al lienzo.
El origen de una danza contra el olvido
Para entender la exposición, hay que viajar mentalmente a 1937. En plena Guerra Civil Española, la coreógrafa Marta Graham —una de las figuras más importantes de la danza del siglo XX— creó una pieza inspirada en el sufrimiento y la resistencia del pueblo español. El nombre de la obra, Deep Song, es una traducción directa del «Cante Jondo» de Federico García Lorca, cuya obra había impactado profundamente a la artista estadounidense.
Aquella danza era un lamento universal que recogía los gestos de las mujeres en los frentes, sus caídas y su capacidad de mantenerse en pie frente a la tragedia. Sin embargo, con el paso de los años, la coreografía original se perdió. No fue hasta 1988 cuando pudo ser recuperada gracias a fotografías de la época y a la memoria de antiguos miembros de la compañía de Graham. Es ese ejercicio de recuperar lo que parece perdido lo que fascina a Lola Lasurt y lo que vertebra toda la exposición en Condeduque.
Tres frisos para entender el movimiento humano
La disposición de la sala es fundamental para entender el mensaje. La artista ha creado tres estructuras diferentes, llamadas frisos, que obligan al espectador a moverse y a participar de la obra. El Friso I, realizado en 2020, es una pieza impresionante de 80 metros de longitud (dividida en tiras de 10 metros) que analiza paso a paso los cinco minutos que dura la danza original. Recorre tres espacios de la sala, guiando al visitante por un camino de pinceladas que capturan la esencia del movimiento.
Por otro lado, el Friso II, titulado Las Caídas, presenta una disposición vertical. Cuelga desde una de las bóvedas de la sala, simbolizando el peso de la gravedad y el dolor del desplome, un concepto que para Graham era fundamental en su técnica de baile. Finalmente, el Friso III, Las Cargas, utiliza una escala humana (dos metros de alto) para que el espectador se sienta frente a frente con las figuras pintadas, destacando los gestos de apoyo y soporte entre las personas en momentos de crisis.
La banda sonora de la actualidad
Uno de los puntos más interesantes y directos de la muestra es la inclusión de una pieza de vídeo. Mientras vemos a Lola Lasurt ensayar los movimientos de la danza en su estudio, el audio nos devuelve a la realidad más inmediata. En lugar de música clásica o silencio, escuchamos las noticias de las guerras y crisis actuales que la artista oía en la radio mientras trabajaba.
Con este recurso, la exposición deja de ser un homenaje histórico para convertirse en una reflexión crítica sobre el presente. Lasurt nos plantea que los gestos de dolor y resistencia de 1937 no son tan distintos de los que vemos hoy en día en los informativos.
Material complementario para el visitante
Para aquellos que quieran profundizar en los detalles técnicos y conceptuales, la exposición ofrece de forma gratuita una publicación tanto en papel como en formato digital. Este catálogo cuenta con la visión de la investigadora Laura Valléz Vílchez, quien resume perfectamente la intención de la muestra con estas palabras: “las imágenes se desplazan y atraviesan décadas, se dejan contaminar por otras, entran en fricción con cuerpos que nunca estuvieron allí cuando fueron tomadas y, aun así, cargan con sus consecuencias”.
Esta exposición forma parte del programa «Ante la Imagen, ir más allá», comisariado por Marta Ramos-Yzquierdo, que busca artistas que no se queden en la superficie de lo visual, sino que busquen nuevos significados en un mundo saturado de pantallas y mensajes comerciales.








