Golpe de calor en mascotas: cómo evitarlo y qué hacer si ocurre

A diferencia de las personas, los perros y los gatos no sudan, y esto los hace mucho más vulnerables cuando suben las temperaturas. Su forma de refrescarse es el jadeo, conocido técnicamente como polipnea térmica: respiran rápido y con la boca abierta para expulsar el calor a través de las vías respiratorias. El problema es que este mecanismo no siempre resulta suficiente, y cuando el calor aprieta demasiado, puede desembocar en un golpe de calor.

El coche, el mayor peligro para las mascotas

Uno de los errores más frecuentes es pensar que dejar al animal en el coche «solo un momento» no supone ningún riesgo, sobre todo si el vehículo está aparcado a la sombra y con las ventanillas entreabiertas. La realidad es muy distinta: con una temperatura exterior de 35 grados, un coche a la sombra puede alcanzar los 55 grados en los asientos y hasta 75 grados en el salpicadero en apenas 60 minutos. A esas temperaturas, el animal pierde la capacidad de regular su cuerpo y puede sufrir un colapso circulatorio.

Terrazas y balcones, una falsa sensación de seguridad

Tampoco las terrazas o los balcones son un lugar seguro por defecto. Muchos dueños creen que dejar a su mascota al aire libre es beneficioso, pero con el paso de las horas la sombra puede desaparecer y el animal queda expuesto directamente al sol sin posibilidad de refugiarse. Por eso, si vamos a salir de casa, lo más recomendable es dejar a nuestras mascotas en una zona fresca y protegida, lejos de la radiación solar directa.

Ejercicio y calor, una combinación arriesgada

Las horas centrales del día tampoco son buen momento para salir a correr con el perro. Igual que sucede con las personas, el ejercicio intenso con altas temperaturas resulta especialmente perjudicial para los animales, que no pueden sudar para regular su temperatura. Cuando se detecta que el perro jadea de forma intensa, es señal de que ha perdido mucha humedad y necesita agua fresca de inmediato.

Cómo reconocer un golpe de calor a tiempo

Detectar los primeros síntomas es clave para evitar consecuencias graves. El golpe de calor se manifiesta con un jadeo cada vez más acelerado, el cuello y la lengua extendidos, y en ocasiones un estado de nerviosismo mientras el animal busca desesperadamente algo de aire. Si la situación avanza, el animal entra en un estado de sopor que puede terminar en pérdida de conocimiento. En estos casos, la temperatura corporal puede superar los 40 o 42 grados.

mascotas

¿Qué hacer si nuestra mascota sufre un golpe de calor?

Ante los primeros signos, lo más importante es actuar con rapidez: trasladar al animal a un lugar fresco y ventilado, mojarlo con agua fría y favorecer que la humedad del pelo se evapore. Si el animal reacciona, hay que ofrecerle agua fresca y vigilarlo hasta que recupere una respiración normal. Durante un viaje, conviene esperar un tiempo prudencial antes de retomar la marcha y comprobar que la temperatura del vehículo es adecuada. En excursiones, mojar cada cierto tiempo la cabeza y el lomo del animal ayuda a mantenerlo estable.

Si el animal no reacciona, la recomendación es trasladarlo cuanto antes a una clínica veterinaria. Durante el trayecto, aplicar un paño húmedo en la cabeza y el lomo puede ayudar a bajar la temperatura mientras se llega al centro veterinario.

Los pájaros también necesitan protección

Las aves tienen una relación distinta con el sol: la luz solar les ayuda a producir vitaminas y mantener las plumas sanas, por lo que sacarlas al balcón o al jardín puede ser positivo. Sin embargo, en verano hay que vigilar de cerca las temperaturas. Si el termómetro supera los 30 grados, lo recomendable es meter la jaula dentro de casa. Cuando se coloque en el exterior, mejor hacerlo a primera hora de la mañana o última de la tarde, evitando siempre el sol de mediodía.

Los signos de alerta en las aves son distintos a los de perros y gatos: plumas pegadas al cuerpo, movimientos nerviosos por la jaula buscando sombra sin encontrarla, o respiración con el pico abierto. Si se detecta alguno de estos síntomas, hay que retirar la jaula del sol y pulverizar al ave suavemente con agua, sin empaparla de golpe. Si no mejora, lo indicado es acudir al veterinario.

Pequeños gestos, grandes diferencias

El verano puede ser una época complicada para nuestros animales de compañía, pero con algunas precauciones sencillas es posible evitar los riesgos del calor extremo. Vigilar dónde dejamos a nuestras mascotas, no exponerlas a temperaturas elevadas durante horas y reconocer los primeros síntomas de un golpe de calor son las claves para que perros, gatos y pájaros disfruten de un verano tranquilo y seguro.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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