Esta madrugada ha dejado un importante susto en Colmenar Viejo tras declararse un incendio en un garaje de la calle Talgo, aunque la correcta actuación de los servicios de emergencia y las medidas de seguridad del edificio han evitado una tragedia mayor–
La tranquilidad nocturna de los vecinos de Colmenar Viejo se vio interrumpida bruscamente durante la madrugada de este 19 de noviembre. Un incendio originado en el subsuelo de un bloque de viviendas movilizó un importante dispositivo de seguridad y emergencias hacia el número 6 de la calle Talgo. El suceso, que tuvo lugar en la planta -2 del aparcamiento comunitario, generó momentos de tensión debido a la rápida acumulación de humo, un elemento que suele ser el mayor enemigo en este tipo de siniestros en espacios confinados.

A pesar de la aparatosidad del incidente y del temor inicial que situaciones así provocan en la comunidad, el balance final invita al alivio gracias a una respuesta rápida y coordinada. El fuego, aunque intenso en su origen, no logró traspasar las barreras de seguridad ni afectar estructuralmente a las viviendas superiores.
Los bomberos nos han confirmado que el origen del fuego ha sido en un coche de combustión abandonado. Además, el origen del fuego ha levantado serias sospechas en el vecindario: los testigos señalan que el coche que ardió primero estaba abandonado y desguazado desde hacía dos años, lo que les hace creer firmemente que el incendio ha sido provocado, ya que el automóvil no tenía ni motor, ni gasolina, ni nada.
Despliegue de diez dotaciones de bomberos
La magnitud del aviso requirió una respuesta contundente por parte de los servicios de extinción. Hasta el lugar se desplazaron un total de 10 dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid, quienes trabajaron intensamente para controlar las llamas en el segundo sótano. Al llegar, los efectivos se encontraron con un escenario complicado: un vehículo estaba ardiendo de forma generalizada y el fuego ya estaba afectando a un segundo coche estacionado en las proximidades.
La prioridad de los bomberos fue clara desde el primer minuto: atacar el foco principal para cortar la propagación. Su actuación se centró en extinguir el vehículo origen del fuego y evitar que las llamas saltasen al resto de coches aparcados en la planta, lo cual podría haber generado una reacción en cadena de consecuencias mucho peores. Una vez sofocadas las llamas, comenzó la segunda fase crítica de la operación: la ventilación mecánica del recinto para extraer la densa humareda generada por la combustión de los materiales.

Atención sanitaria a los vecinos afectados
Mientras los bomberos luchaban contra el fuego bajo tierra, en la superficie el equipo del SUMMA 112 desplegó un dispositivo preventivo para atender a los residentes. El humo es siempre la mayor preocupación médica en estos casos. Según el parte oficial, los sanitarios atendieron a un total de seis personas.
Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos de gravedad. De los seis atendidos, cinco presentaron cuadros de intoxicación leve por inhalación de humo. La rápida intervención y la naturaleza leve de las afecciones permitieron que todos ellos fueran dados de alta en el mismo lugar del suceso, sin necesidad de ser trasladados a centros hospitalarios.
Las puertas cerradas evitaron el desastre
El incidente ha servido para demostrar la importancia vital de mantener cerradas las puertas de acceso entre el garaje y las zonas comunes. Según confirmaron los responsables del operativo, el humo no se propagó a la totalidad de las viviendas gracias a que las puertas de acceso a las escaleras y los vestíbulos estaban correctamente cerradas.
Este detalle técnico es fundamental para entender por qué el incendio se quedó confinado en el garaje. Si esas puertas hubieran estado abiertas o calzadas —una mala práctica habitual en algunas comunidades—, el hueco de la escalera habría actuado como una chimenea, impulsando el humo tóxico hacia los pisos superiores y poniendo en riesgo real la vida de las familias en sus propios domicilios.
La explicación oficial del operativo
El oficial de Bomberos de la Comunidad de Madrid, Rafael Reyes, presente en la intervención, ofreció los detalles técnicos sobre cómo se desarrolló el trabajo de los equipos y confirmó la importancia de las barreras físicas.
«Nos activan un incendio de vehículo en un garaje en la calle Talgo, número 6, en Colmenar Viejo. A nuestra llegada, en total de 10 dotaciones del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid, encontramos el incendio generalizado en un vehículo que afecta también a otro que está próximo. Nuestra actuación se centra en extinguir ese vehículo y evitar la propagación a los vehículos cercanos. Una vez extinguido y controlado ese incendio, procedemos a ventilar todo el garaje», relató Reyes sobre los primeros momentos de tensión.
El oficial también detalló el procedimiento para garantizar la seguridad antes de permitir el regreso de los vecinos: «revisar cada uno de los portales, confirmando que no hay humo ni monóxido para poder proceder a realojar. Importante destacar que gracias a que las puertas tanto de garajes como de escaleras estaban cerradas, el humo no se ha propagado a la totalidad de las viviendas».
Regreso progresivo a la normalidad
Tras la extinción, el trabajo no terminó inmediatamente. Los bomberos tuvieron que realizar una revisión exhaustiva, portal por portal, para medir los niveles de monóxido de carbono y asegurar que el aire era respirable. El incidente afectó a un complejo grande, con siete portales involucrados.









