Sabores con acento madrileño: el mercado itinerante que acerca el campo a Valdeolmos-Alalpardo
La XIII edición de La Despensa de Madrid hace parada en este municipio del noreste regional con una amplia muestra de productos locales avalados por el sello de calidad autonómico
Una feria con sabor auténtico
Quesos artesanos, aceite de oliva, garbanzos de campo, licores elaborados en pequeñas destilerías y el carácter único de los vinos con Denominación de Origen Madrid. Así se presentó en Valdeolmos-Alalpardo la XIII edición de La Despensa de Madrid, un mercado itinerante que lleva ya más de una década recorriendo los municipios de la región para promocionar los productos agroalimentarios de proximidad.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, visitó este sábado el evento y recorrió los diferentes puestos, en los que se congregaron vecinos, curiosos y pequeños productores. Una cita que, más allá del sabor, refuerza la economía rural, fomenta el empleo local y reivindica el papel esencial del Madrid rural.

Productos de proximidad y sello de calidad
El mercado reunió a una muestra variada de productos: desde aceitunas, miel, legumbres o panadería artesanal hasta carnes frescas, conservas, vermú, cerveza y dulces. Muchos de ellos cuentan con el distintivo M Producto Certificado, creado en 2014 por la Comunidad de Madrid para destacar la calidad y trazabilidad de los alimentos cultivados, elaborados o envasados en la región.
Según los datos facilitados por el Gobierno regional, en lo que va de año se han celebrado nueve ediciones de este mercado, con la participación de 59 empresas –una media de 19 por evento–, muchas de ellas pequeñas explotaciones o productores familiares que encuentran en esta iniciativa una oportunidad de oro para ampliar su alcance.
Una pausa veraniega antes del regreso
Aunque el calendario hace una pausa durante julio y agosto, La Despensa de Madrid retomará su ruta en septiembre y octubre, cuando volverá a recorrer diversos municipios de la Comunidad. La itinerancia de este mercado permite llegar hasta rincones donde la oferta gastronómica de proximidad no siempre tiene fácil escaparate.
“Esta es una de las iniciativas que impulsamos desde la Consejería para dar a conocer a los madrileños la calidad del producto local, y también el esfuerzo que hay detrás de cada productor”, explicó Carlos Novillo durante su visita. “Es impresionante ver la variedad que tenemos: desde vinos y aceites hasta dulces, miel o licores, que mucha gente desconoce pero que también se producen con una calidad altísima en nuestra región”.
El valor de lo cercano: contacto directo con quien produce
Uno de los valores añadidos de La Despensa de Madrid es precisamente el trato directo entre consumidores y productores. Este cara a cara permite a los visitantes conocer de primera mano cómo se elabora cada producto, cuál es su origen y qué historia hay detrás de cada etiqueta. Además, fomenta la fidelización con productos de la tierra que, en muchos casos, acaban incorporándose a la cesta de la compra habitual de los vecinos.
El consejero insistió en esta idea: “Lo importante es que los ciudadanos no solo puedan probar estos productos, sino que los recuerden y los busquen después en los lineales de los supermercados. Gracias a este tipo de eventos y al impulso que estamos dando a la distribución, logramos también abrir camino a los pequeños productores”.
El Madrid rural como eje de futuro
Más allá de la experiencia gastronómica, esta feria itinerante refuerza el mensaje de que la Comunidad de Madrid no es solo una gran ciudad. Existe un Madrid rural, vivo, que lucha por preservar su identidad y que encuentra en iniciativas como esta un motor de visibilidad y dinamismo.
“Estamos recuperando ese Madrid rural, que para nosotros es una esencia fundamental de nuestra región”, concluyó Novillo. La apuesta institucional por dar protagonismo a la producción agroalimentaria local se traduce no solo en ferias como esta, sino también en el fomento de canales cortos de comercialización, en ayudas a la transformación agroalimentaria y en acciones de divulgación que conectan campo y ciudad.
Una cita que deja huella en los pueblos
La acogida vecinal en Valdeolmos-Alalpardo fue calurosa. El mercado sirvió de punto de encuentro y también de descubrimiento para muchos, que se sorprendieron al comprobar la diversidad de productos que se elaboran sin salir de la región. En tiempos en los que el consumidor busca cada vez más lo natural, lo cercano y lo sostenible, La Despensa de Madrid parece haber encontrado su sitio, no solo como escaparate gastronómico, sino también como herramienta de educación y desarrollo territorial.









