La emblemática Plaza Mayor de El Molar volverá a ser el epicentro de la tradición el próximo 1 de mayo a las 11:00 horas, rescatando un año más la esencia de La Maya. Vecinos y visitantes se reunirán en una jornada que combina música folclórica, altares florales y productos de la tierra para honrar las raíces de este municipio madrileño.
El calendario de El Molar tiene marcada en rojo una fecha que trasciende lo puramente festivo para convertirse en un acto de orgullo colectivo. El 1 de mayo no es solo un día de descanso, sino el momento en el que el pueblo se reencuentra con sus antepasados a través de la celebración de La Maya. Esta festividad, que cuenta con los prestigiosos títulos de Bien de Interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico Regional, regresa a la Plaza Mayor a partir de las 11:00 horas para llenar el aire de aromas primaverales y sonidos de antaño.
La esencia de esta cita reside en su capacidad para detener el tiempo. Durante unas horas, la modernidad deja paso a los trajes tradicionales y a una puesta en escena que cuida cada detalle. La organización ha dispuesto un programa que busca, ante todo, que la cultura popular se mantenga viva y sea transmitida a las nuevas generaciones, invitando a todo el mundo a formar parte activa de la historia local.
El protagonismo de las mayas y sus altares
Uno de los momentos más esperados y visualmente impactantes de la mañana será la presentación en los altares de mayas y damas. Estos espacios, decorados con esmero y repletos de flores silvestres, son el escenario donde las jóvenes de la localidad asumen el papel de figuras centrales de la fiesta. La maya, vestida de blanco y coronada con flores, permanece en su altar como símbolo de la primavera y la fertilidad de la tierra, rodeada por sus damas de honor en una estampa que parece sacada de un cuadro antiguo.

Música y versos para celebrar la primavera
La banda sonora de la jornada correrá a cargo del grupo Arrabel, encargados de poner voz y música a la ofrenda de poemas y al tradicional canto del mayo. El «Canto del Mayo» es una de las piezas más ricas del folclore madrileño, una melodía que antiguamente servía para rondar a las jóvenes y que hoy se mantiene como un himno a la vida y al renacimiento de la naturaleza. Los versos, recitados con devoción, crean un vínculo emocional directo con los asistentes, despertando recuerdos en los mayores y curiosidad en los más jóvenes.
Tras los actos más solemnes en la plaza, el ritmo se trasladará a las calles mediante una ronda pasacalle. Los cantos y bailes tradicionales inundarán el casco urbano, rompiendo la estática de la plaza para llevar la fiesta a cada rincón del municipio. El grupo de baile Taral colabora activamente en esta parte del programa, asegurando que los pasos de baile se ejecuten con la fidelidad que merece una celebración de este calibre. Es un momento de alegría compartida donde el sonido de las castañuelas y las guitarras invita a los vecinos a seguir a la comitiva.
Sabores de la tierra para cerrar la jornada
Ninguna celebración en El Molar estaría completa sin hacer referencia a sus bondades gastronómicas. Para poner el broche de oro a la mañana, se ha organizado una degustación de vino de El Molar y dulces típicos. Esta parte del evento no es solo un regalo para el paladar, sino una estrategia para fomentar la convivencia y la participación entre todos los que decidan acercarse a la Plaza Mayor. El vino local, fruto de las bodegas que horadan el subsuelo del municipio, es el mejor embajador de la tierra.
Compartir un vaso de vino y un dulce artesano es el gesto final que une a la comunidad. Es en este espacio de charla distendida donde se comentan las anécdotas de la mañana y se refuerzan los lazos vecinales. La organización busca que esta degustación sirva para poner en valor el patrimonio cultural y las tradiciones populares, recordando que la identidad de un pueblo también se bebe y se come. Se espera que la afluencia sea masiva, dado el arraigo de esta fiesta y el interés que despierta en toda la región.












