La residencia de ancianos Arzobispo Morcillo de Soto del Real ha cerrado finalmente este sábado tras la salida de los últimos residentes. La Comunidad de Madrid confirma que ya están todos en manos de sus familias o en busca de otro centro.

La residencia, de titularidad privada, fue obligada a cerrar por orden de la Comunidad de Madrid tras una inspección reciente de la Fiscalía de Madrid en la que se comprobó el estado «deplorable» de las instalaciones.
Investigación abierta contra los gerentes
La Guardia Civil mantiene abierta una investigación contra los gerentes por delitos contra la salud y la integridad de personas.
Un duro golpe para los 60 residentes que vivían allí y que, según trascendió, se enfrentaban a unas condiciones que afectaban a su “salud e integridad”.
La Consejería de Políticas Sociales y Familia sancionó el pasado febrero con 24.204 euros a la residencia, según detallaron fuentes de este departamento. La sanción se impuso por falta de mantenimiento; por no actualizar los libros de incidencias y por estar por debajo del ratio del personal.
El alcalde del municipio, el socialista Juan Lobato, ya tendió su mano para todo aquello que pudiese beneficiar a los afectados y sus familias. Ahora, pide “poner el foco” en el control de estos centros.









