Lumbago y ciática: diferencias y similitudes

Cuando una persona presenta dolor en la baja espalda inmediatamente piensa en el lumbago. Sin embargo, la zona es susceptible de sufrir otras patologías también muy comunes, como es la ciática. ¿En qué se diferencian?, ¿cómo se tratan una afección y otra?

La ciática y la lumbalgia presentan síntomas comunes, pero también detalles característicos que las diferencian. Aunque las dos cursan con dolor en la región lumbar, su origen es distinto.

lumbago

Lumbalgia, ¿qué es?

La zona lumbar y el área cervical son las partes de la columna que presentan una mayor movilidad, por eso están expuestas a sobrecargas o lesiones. La región lumbar se encuentra localizada entre la parte inferior de las costillas y los glúteos y está compuesta por cinco vértebras con sus respectivos discos, ligamentos y estructuras musculares. Cuando se presenta dolor en esta zona hablamos de lumbalgia. Si la molestia dura menos de 6 semanas, se la considera una lumbalgia aguda, pero si perdura más allá estaríamos hablando de un lumbago crónico.

El dolor de lumbago puede ser muy intenso e incapacitante y mejora con el reposo. Las causas pueden ser diversas, aunque las más comunes suelen ser las malas posturas, el levantamiento de pesos sin flexionar las rodillas o la realización de algún deporte que ocasione una sobrecarga en la zona.

Se calcula que entre un 60 y 80% de la población puede padecer episodios de lumbago alguna vez en la vida. En numerosas ocasiones, esta dolencia imposibilita la realización de las rutinas diarias y puede ser motivo de baja médica.

Ciática, ¿qué es?

La región lumbar contiene un intrincado complejo de nervios. Entre la cuarta y la quinta vértebra se inicia el nervio ciático, que baja hacia la nalga e inicia un camino descendente por la parte posterior de la pierna. Cuando este nervio se presiona por algún motivo, aparece el dolor de ciática.

La ciática tiene una sintomatología muy característica. Es dolor irradiante que nace a la altura de la nalga y desciende por el muslo hasta alcanzar la pantorrilla; por lo general, afecta a la pierna derecha, aunque también puede producirse una ciática bilateral.  La sensación es de quemazón y puede acompañarse de pequeños pinchazos, adormecimiento y hormigueo. Como ocurre con el lumbago, el peor momento del dolor se produce al intentar levantarse o sentarse. La molestia empeora al toser y se alivia ligeramente cuando el paciente camina o se acuesta.

La ciática puede tener su origen en una degeneración de los discos vertebrales, o en una hernia discal. También hay situaciones que favorecen la aparición de la enfermedad, como posibles golpes o una sobrecarga en la zona lumbar. Es el caso de algunas mujeres embarazadas, cuyo aumento de peso incide directamente sobre las últimas vértebras de la espalda y puede derivar en un aplastamiento del nervio ciático.

Tratamientos para el lumbago y la ciática

Tanto una patología como la otra requieren un periodo de reposo o bien la reducción de la movilidad en la zona afectada. Son afecciones bastante incapacitantes que, por lo general, requieren farmacología y la aplicación de calor. En muchos casos se recomiendan masajes o la intervención de un fisioterapeuta.

En la actualidad, existe una terapia complementaria que está ofreciendo muy buenos resultados para el tratamiento de estas enfermedades. Se trata de la terapia de la andulación, y  se realiza mediante un dispositivo especial que puede instalarse en casa. El mecanismo proporciona calor y un movimiento vibratorio en toda la espalda, lo que ayuda a relajar las zonas afectadas. El resultado es un alivio del dolor, una mejora de la circulación sanguínea y una tonificación de la estructura muscular.

La terapia de la andulación, que comercializa la empresa HHP,  tiene múltiples aplicaciones. Además de abordar el dolor de espalda, es muy efectiva para combatir el dolor muscular y articular (artritis, artrosis, osteoporosis, reuma…) y tiene beneficios sobre el sistema nervioso, circulatorio y linfático. Los pacientes con estrés, alteración del sueño, dolor de cabeza o retención de líquidos también han encontrado alivio con esta nueva tecnología.

¿Se pueden prevenir la ciática y la lumbalgia?

Aunque la aparición de estas patologías muchas veces no puede evitarse, sí podemos poner de nuestra parte tomando algunas medidas preventivas.

  • Higiene postural: conviene prestar atención a algunos movimientos que realizamos incorrectamente sin darnos cuenta. Por ejemplo, el ejercicio de levantar pesos del suelo debe efectuarse con las rodillas flexionadas. Las personas que pasan tiempo sentadas han de buscar sillas con respaldos adecuados y procurar que la espalda se mantenga erguida.
  • Ejercicio físico: tonificar la muscular de la espalda es una buena manera de evitar lesiones. El deporte de la natación es uno de los más completos. El yoga proporciona elasticidad y también en una buena herramienta para fortalecer las zonas más vulnerables.
  • Evitar el sobrepeso: los personas con obesidad pueden sufrir un aplastamiento de las vértebras lumbares que derive en lumbalgias o episodios de ciática. Es importante mantener un peso adecuado y cuidar la alimentación.
Angel Sánchez Carbonell
Angel Sánchez Carbonell
Ángel Sánchez Carbonell - Director de Crónica Norte. Desde hace 34 años dedicado profesionalmente a la información y entretenimiento (TVE, Onda Cero, Tele Cinco, COPE...) Pero ante todo: un enamorado de la geografía de la península Ibérica. Montañero y aficionado a la gastronomía y la enología. Cuando la vida me lo permite señalizo caminos naturales como Técnico de Senderos de la Escuela Española de Alta Montaña. (EEAM) Pero sobre todo me pierdo por ellos...

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