La Comunidad de Madrid ha anunciado una inversión de más de 770.000 euros para restaurar ecosistemas clave en la región, centrando sus esfuerzos en la recuperación de huecos mineros, robledales y zonas de alta montaña. Las actuaciones, que se desarrollarán en municipios como Becerril de la Sierra, Cercedilla, Manzanares El Real y Rascafría, buscan devolver a estos entornos su biodiversidad original antes de que finalice el año.
El gobierno regional ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de restauración medioambiental con una dotación económica exacta de 773.888 euros. Esta iniciativa, detallada por Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, surge tras la última reunión del Consejo de Medio Ambiente regional. En este encuentro, expertos de la administración y organizaciones sociales analizaron las mejores vías para potenciar el desarrollo rural y proteger el entorno natural de la región.
El objetivo principal no es solo la limpieza o el mantenimiento básico, sino una intervención profunda en los ecosistemas que han sufrido degradación por la actividad humana o por la expansión descontrolada de especies no autóctonas. Para financiar estas tareas, se utilizarán fondos europeos procedentes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) que no habían sido agotados en proyectos anteriores, dándoles así un uso directo en beneficio del patrimonio natural madrileño.

Recuperación de antiguos espacios mineros en Becerril de la Sierra
Uno de los puntos más destacados del plan se sitúa en Becerril de la Sierra, concretamente en las zonas de la Dehesa del Berrocal y Gargantilla. En este enclave, se trabajará sobre once huecos mineros con el fin de realizar una reconstrucción paisajística y ecológica. El propósito de los técnicos es que estos terrenos, marcados por antiguos procesos de extracción, recuperen su aspecto original y vuelvan a integrarse plenamente en el paisaje de la sierra.
Para lograrlo, no solo se moverán tierras, sino que se llevará a cabo una plantación estratégica de especies herbáceas, arbustos y matorrales autóctonos. Además, se ha pensado en la fauna local: se instalarán cajas nido para aves y refugios específicos para murciélagos, facilitando que estas especies regresen y se asienten en un entorno que volverá a ser habitable para ellas.
Renovación de los bosques en Manzanares El Real y Rascafría
La intervención forestal es otro pilar fundamental de esta inversión. En el municipio de Manzanares El Real, el foco se pondrá en el monte de utilidad pública El Risco. Actualmente, este espacio presenta una gran densidad de pinos y arizónicas que han desplazado a las especies frondosas propias del lugar. El equipo de biodiversidad trabajará para revertir esta situación, devolviendo el protagonismo a la vegetación original de la zona.
Por su parte, en Rascafría, las actuaciones se dividirán en dos frentes:
- Los robledales de El Paular: se busca frenar la invasión del pino salgareño para asegurar que los robles carrasqueño y andaluz persistan, mientras se fomenta la expansión del roble negro.
- Riberas y arroyos: en las zonas próximas a los arroyos de La Morcuera, se trabajará intensamente para frenar la degradación de las márgenes, evitando así la erosión de los suelos que pone en peligro la estabilidad de estos ecosistemas húmedos.
Protección de la fauna y alta montaña en Cercedilla
El puerto de Navacerrada, en el término de Cercedilla, también recibirá una parte importante de estos recursos para la recuperación de sus hábitats de alta montaña. Estas zonas son especialmente sensibles al cambio climático y al uso intensivo, por lo que su restauración es vital para mantener el equilibrio ecológico de la Sierra de Guadarrama.
Según ha explicado el consejero Carlos Novillo, el impacto positivo de estas medidas será directo sobre los animales que habitan la región: «Todas estas actuaciones van a beneficiar a la fauna protegida que se asocia a cada una de estas zonas, dotando a las diferentes especies de más alimento y lugares de refugio, y aumentando la biodiversidad regional».
Con este incremento de la diversidad de vegetación, la Comunidad de Madrid espera que los bosques no solo sean más resistentes, sino que se conviertan en un refugio seguro para las especies protegidas.










