El grupo municipal Más Madrid en Alcobendas denuncia graves irregularidades técnicas en los nuevos semáforos junto al futuro parque forestal. La formación advierte de que las instalaciones reducen a la mitad el tiempo legal de cruce y carecen de las marcas viales reglamentarias. Esta situación compromete directamente la seguridad de peatones y conductores en una vía de cuatro carriles.
Un diseño urbano bajo sospecha La movilidad en las zonas de nuevo desarrollo suele concebirse como un entorno amable, pero su ejecución técnica a pie de calle no siempre responde a esa premisa. En el entorno del futuro parque forestal de Alcobendas, la reciente colocación de tres pasos semaforizados ha encendido las alarmas de la oposición municipal. Según la formación Más Madrid Alcobendas, el actual equipo de gobierno local ha autorizado unas obras que vulneran de forma directa la propia normativa de tráfico y accesibilidad vigente en el municipio. Lejos de garantizar una conexión peatonal protegida hacia el nuevo pulmón verde, la disposición del cruce presenta errores estructurales que incrementan el peligro para quienes transitan a pie.
La cuenta atrás contra el cronómetro Uno de los puntos más críticos señalados en la denuncia técnica se centra en el tiempo asignado a la fase verde para los viandantes. De acuerdo con el artículo 30 del Decreto 13/2007 de la Comunidad de Madrid —que aprueba el reglamento técnico de accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas—, el intervalo asignado para atravesar esta calzada y su mediana debería ser de 31 segundos. Sin embargo, la regulación aplicada sobre el terreno ha recortado ese margen temporal prácticamente a la mitad. ¿Es razonable exigir a un vecino que cruce cuatro carriles al trote para evitar quedar atrapado en medio del tráfico rodado?

El concejal de Más Madrid Alcobendas, Mariano Cañas, ha puesto el foco sobre el peligro que entraña esta configuración: «Este hecho supone un menor tiempo del adecuado para cruzar una calzada de cuatro carriles, generando un mayor riesgo para los peatones más vulnerables como niños, personas mayores, o personas con movilidad reducida o discapacidad». La falta de segundos suficientes en el ciclo semafórico transforma un trámite cotidiano en una carrera de obstáculos innecesaria para quienes tienen el paso más lento.
Pintura resbaladiza y ordenanzas ignoradas Según denuncia esta formación, las deficiencias no se limitan únicamente a la electrónica o a la temporización de las señales luminosas. Las marcas viales pintadas sobre el asfalto contradicen lo fijado por la propia Ordenanza de Movilidad de Alcobendas. En su artículo 80.4, el texto normativo estipula de forma explícita que los pasos de peatones regulados por semáforos deben señalizarse con la marca M-4.4, consistente en dos líneas discontinuas transversales. En su lugar, los operarios han trazado las tradicionales cebras de bandas anchas sobre el pavimento.
Este detalle técnico tiene consecuencias directas sobre la adherencia. Las grandes franjas de pintura termoplástica aumentan de manera notable el riesgo de pérdida de tracción y resbalones, especialmente para motoristas y ciclistas durante jornadas húmedas o de lluvia. Pese a que estas irregularidades ya habían sido advertidas con anterioridad, las cuadrillas de mantenimiento municipal procedieron recientemente a repintar el trazado incorrecto sin subsanar el error de base.
Semáforos desubicados y falta de líneas de parada El posicionamiento de los báculos semafóricos respecto a la calzada añade otro factor de riesgo evidente. Las columnas se han colocado rebasadas las marcas del cruce peatonal en lugar de situarse al inicio del mismo, generando confusión visual tanto en los conductores como en los propios transeúntes. Además, la calzada carece por completo de la preceptiva línea transversal continua de detención para los vehículos. Sin una marca clara que indique dónde debe frenar el coche, los automóviles tienden a invadir el espacio reservado a los viandantes, dejándolos desprotegidos.
«Es una buena idea que el futuro parque forestal tenga elementos de seguridad vial para evitar atropellos, pero cuando se instalan semáforos, éstos deben cumplir con la normativa de tráfico y los reglamentos del propio Ayuntamiento», subraya Mariano Cañas. El edil recuerda que las administraciones públicas tienen la obligación inexcusable de someterse al principio de legalidad técnica en sus intervenciones cotidianas: «Ya son innumerables las ocasiones que hemos tenido que explicar al Partido Popular que no pueden ignorar las leyes».
Hacia una rectificación inaplazable Desde el grupo municipal exigen una intervención inmediata por parte del Consistorio para reformar la geometría del cruce. La solución técnica pasa por raspar las marcas actuales de cebra, pintar la doble línea discontinua reglamentaria, trazar las líneas de parada previa para los vehículos y reubicar los báculos al comienzo del paso. Adecuar los tiempos de paso a los 31 segundos legales no es una mera cuestión de pulcritud burocrática, sino la diferencia entre un paso seguro y un punto negro anunciado en la trama urbana de Alcobendas.










