Artículo de opinión de Juan Jesús Valle, Concejal PSOE Algete

La dimisión de Cristina Expósito no es un simple cambio de sillón. Es el síntoma de algo que llevaba tiempo funcionando mal. Se va la responsable de Recursos Humanos en medio de una denuncia de una trabajadora de su propio departamento por presunto acoso laboral. Todo “presuntamente”, sí. Pero cuando se llega a este punto, es que la situación venía de atrás. Y desde luego las explicaciones han sido bastante vagas y alejadas de las verdaderas razones. Y hora, justo ahora… el Ayuntamiento entra en modo urgencia. De repente, salen corriendo a cubrir dos plazas clave salud y consumo e ingeniería industrial que llevaban casi un año vacías. Un año sin moverse… y ahora, prisas máximas. ¿Casualidad? Difícil de creer. Porque no hablamos de papeles sin importancia. Hablamos de puestos de los que depende algo tan básico como que se puedan abrir las piscinas municipales y comunitarias este verano. Es decir, la vida diaria de miles de vecinos. La pregunta o las preguntas en este caso son inevitable:
¿por qué no se hizo antes? ¿por qué siempre se llega tarde? ¿por qué no se dan explicaciones completas? Esto no es un despiste.
Es una forma de gestionar: dejar pasar el tiempo … y luego correr. Y luego hay cuestiones que seguramente muchos vecinos ya se están planteando: tras perder competencias clave, ¿va a seguir cobrando 50.000 euros al año? Porque si la responsabilidad baja, lo lógico sería que también lo hiciera el sueldo.
¿Peligrará de nuevo ( no es la primera vez) la apertura de la piscina municipal de verano después del “esperpento” del pasado verano en el que hubo un problema con el cloro y supuestamente también algún incidente más? Sobre la que, por cierto, directamente se dijo en Pleno que no había expediente (algo inaudito en términos de gestión) quizá para ocultar la primera de las razones de la no apertura en condiciones y posterior cierre. Sea como fuere, al final, la sensación es clara: tarde, mal y a la carrera.
Y mientras tanto, los vecinos pendientes de servicios básicos y de decisiones que deberían estar resueltas desde hace meses.
Esto ya no va de política. Va de gestión. Y, sobre todo, de respeto a los vecinos de Algete.












