Debido al cementerio nuclear que se quiere construir en Villar de Cañas, en Cuenca, son muchos los que no quieren asumir los riesgos que el transporte de los residuos supondría. Greenpeace protesta contra su construcción y pretende conseguir una moratoria para el proyecto.
Greenpeace vuelve a la carga con más motivos que nunca, la construcción del cementerio nuclear que el Gobierno quiere construir en Villar de Cañas (Cuenca). Entre otras cosas, se quejan del problema del transporte de residuos que conllevaría la construcción de este cementerio. Cada año supondría 40 convoyes con residuos centrales que pasarían por 216 municipios hasta este Almacén Temporal Centralizado (ATC).
Principalmente, lo que se reivindica es que se consulte a las localidades por las que pasarán los residuos en su ruta hacia el vertedero.
«El proceso ha estado plagado de irregularidades, de incertidumbres y de riesgos», ha sostenido Mario Rodríguez, director de esta ONG en España.
Además de este problema, el proyecto supondría un despilfarro económico de 1.000 millones de euros. Este coste lo asumiría Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos).
La principal preocupación son los riesgos que asumirían los municipios afectados y de los cuales no han sido informados como la irradiación a las personas más cercanas a los contenedores residuales, el riesgo que supone sólo el transporte de esos residuos, la prevención de un sistema de evacuación, riesgo en la economía turística, etc.
Desde GreenPeace se hace un llamamiento a las personas afectadas por si quieren enviar un correo a los ayuntamientos y que éstos aprueben una moción al proyecto.
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