Seguir los pasos de Francisco de Goya en Madrid es adentrarse en la vida y obra de uno de los artistas más relevantes de España, cuya huella aún perdura en distintos rincones de la capital. A pesar de haber nacido en Fuendetodos, Zaragoza, Goya desarrolló gran parte de su carrera en Madrid y dejó una profunda conexión con la ciudad, reflejada tanto en sus pinturas como en los lugares que frecuentó.
La Real Fábrica de Tapices, primer escenario artístico
En 1775, Goya se trasladó a Madrid para trabajar en la Real Fábrica de Tapices, donde fue cartonista durante 12 años. Allí diseñó numerosos modelos que todavía hoy sirven para la elaboración artesanal de tapices y alfombras. Se puede visitar este espacio singular a través de visitas guiadas que permiten acceder a los talleres históricos y contemplar el proceso de fabricación manual, una forma de acercarse a la técnica y contexto que rodearon al pintor en sus inicios.
Un jardín ilustrado: el Parque El Capricho
Otra parada destacada ligada a Goya es el Parque El Capricho, situado en Alameda de Osuna, un enclave que fue punto de reunión para ilustrados de finales del siglo XVIII y donde el artista disfrutó de ambientes propicios para la creación. Este parque, con sus espléndidos jardines, templetes y fuentes, invita a pasear y imaginar las tertulias y encuentros culturales de la época.
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y sus tesoros
Goya llegó a ser director de Pintura y director honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, institución que conserva una colección importante de su obra. Allí se pueden ver 13 de sus cuadros, entre ellos “El entierro de la sardina” y el “Retrato de Godoy”. También forma parte de la academia la Calcografía Nacional, que alberga las planchas de cobre con los grabados al aguafuerte de Goya, verdaderas joyas del grabado universal.
Lugares del centro histórico llenos de historia
Se sabe que el estudio del artista estuvo ubicado en la calle de Santiago, entre la Plaza Mayor y el Palacio Real, dos de los grandes escenarios de Madrid que forman parte del patrimonio histórico más visible. Cerca de ahí estuvo la desaparecida Quinta del Sordo, donde Goya se retiró y pintó las famosas “pinturas negras”, que reflejan su lado más oscuro y personal.
Para quienes desean conocer más, resulta agradable caminar por la pradera de San Isidro, un parque público que el pintor representó en varias ocasiones, o la montaña del Príncipe Pío, lugar que inspiró la icónica pintura “Los fusilamientos del 3 de mayo”. Allí mismo se sitúa el Templo de Debod, un tesoro egipcio que regala vistas inolvidables al atardecer y conecta con la historia milenaria.
La Ermita de San Antonio de la Florida: morada y obra final de Goya
Después de exiliarse y fallecer en Burdeos, los restos de Goya fueron trasladados a Madrid en 1919. Reposan en la Ermita de San Antonio de la Florida, donde además pueden admirarse los frescos pintados por él mismo que ilustran escenas religiosas y son un claro ejemplo de su maestría. En esta capilla destaca el trampantojo, una técnica que hace que los personajes parezcan asomarse a la barandilla real, un detalle que continúa sorprendiendo hoy a visitantes.
Museos imprescindibles para ver sus obras en Madrid
Para admirar la obra completa de Goya, el Museo del Prado es el destino obligado. Aquí se encuentran piezas esenciales como “La maja desnuda”, “Los fusilamientos del 3 de mayo”, “La familia de Carlos IV” y su serie de “pinturas negras”. Cerca está el Museo Thyssen-Bornemisza, que muestra retratos como el de Fernando VII o “El tío paquete”.
Otras sedes importantes incluyen el Museo del Romanticismo —donde se expone un imponente San Gregorio Magno pintado por Goya— y el Museo Lázaro Galdiano, que conserva varias pinturas destacadas, entre ellas “Las brujas” y “El aquelarre”.
Palacios y residencias con huellas de Goya
El Palacio Real, el más grande de Europa occidental, atesora retratos y obras del pintor vinculadas a la familia real, mostrando sus vestimentas y numerosos detalles históricos. Cerca se encuentra el Palacio de Liria, del siglo XVIII, que conserva retratos de la Duquesa de Alba y la Marquesa de Lazán, fundamentales para entender la influencia de Goya en la nobleza.
En las afueras, el Palacio Real de El Pardo, residencia oficial de invitados de Estado, alberga varias de las series pictóricas de Goya, incluyendo escenas como “La nevada” y “La merienda a orillas del Manzanares”.
La Latina y la despedida en San Francisco el Grande
Para concluir la ruta, la Real Basílica de San Francisco El Grande, en La Latina, ofrece una de sus joyas con la cúpula más grande de España y un cuadro en una capilla donde, según la tradición, Goya se autorretrató mirando al espectador. Este encuentro final invita a reflexionar sobre el legado inmortal de un artista que supo captar la esencia de su tiempo y de la ciudad.