Un contrato de 3,2 millones de euros, del que ha sido informado este miércoles el Consejo de Gobierno, pondrá en marcha un servicio pensado para acompañar a los familiares de los mayores dependientes que viven en los centros públicos de la región. La medida estará activa hasta octubre de 2029.
Tener a un padre, una madre o un abuelo en una residencia no siempre es fácil de gestionar desde fuera. Las dudas sobre su día a día, las ganas de proponer mejoras o simplemente de saber cómo se encuentra son constantes para muchas familias madrileñas. Para dar respuesta a esa necesidad, la Comunidad de Madrid ha adjudicado un nuevo servicio de atención y apoyo a las familias que llegará a las 36 residencias públicas para mayores en situación de dependencia de la región.
El objetivo es sencillo de entender: que cada familia tenga un interlocutor cercano al que dirigirse sin tener que descubrir por su cuenta a quién preguntar dentro del centro. Los profesionales que se incorporen a este servicio se encargarán de informar sobre la asistencia que reciben los residentes, de canalizar consultas, peticiones y sugerencias, y de recoger propuestas de mejora que lleguen desde los propios familiares.
Escuchar también para medir la satisfacción
Más allá de resolver dudas puntuales, el servicio tiene una función de seguimiento continuo. Estos profesionales analizarán los niveles de satisfacción de las familias, un dato que hasta ahora no contaba con un canal específico y sistemático para recogerse en todos los centros.
Esta escucha activa busca detectar antes los problemas y también identificar lo que funciona bien, de manera que la experiencia de cada familia sirva para mejorar el funcionamiento general de las residencias.

Atención especial en los primeros días de adaptación
Uno de los momentos más delicados para cualquier familia es el ingreso de un ser querido en una residencia. Los primeros días suelen estar cargados de incertidumbre, tanto para el residente como para quienes le acompañan desde fuera. Por eso, el nuevo servicio incluye un seguimiento especial de la adaptación de los nuevos usuarios durante ese periodo inicial, con el fin de acompañar más de cerca esa transición y resolver cualquier inquietud que surja en las primeras semanas de estancia.
Presencial y también por vía telemática
El servicio no se limitará a los horarios de visita física a los centros. Se prestará tanto de forma presencial —durante los horarios habituales de visita— como por vía telemática, pensado para aquellas familias que no puedan acercarse con frecuencia o que prefieran resolver sus gestiones a distancia.
Los profesionales que integren este servicio actuarán como enlace entre las familias y los equipos de las residencias, ofreciendo lo que la propia Comunidad de Madrid describe como «un acompañamiento personalizado y un canal de comunicación ágil y cercano». Además, mantendrán comunicación directa con la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) y con la Dirección General de Atención al Mayor y a la Dependencia, los organismos que gestionan estos centros, para trasladar la información recogida y coordinar posibles mejoras.
Un modelo ya probado en diez centros
Esta iniciativa no nace de cero. La Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales ya había puesto a prueba este modelo mediante un programa piloto en diez residencias de personas mayores de la AMAS. Según los datos trasladados, la evaluación de esa prueba «ha sido muy positiva tanto por parte de las familias como de los propios centros y de la Administración regional», lo que ha llevado a extender el servicio al conjunto de la red pública de residencias.
Con esta ampliación, el modelo pasa de una experiencia limitada a diez centros a convertirse en un servicio estable y presente en las 36 residencias públicas para mayores dependientes de toda la Comunidad de Madrid, con vigencia garantizada durante los próximos años, hasta octubre de 2029.









