Un descubrimiento excepcional en el sepulcro del Roc de les Orenetes, a más de 1.800 metros de altura, aporta evidencia directa de violencia interpersonal entre las primeras comunidades de pastores del Pirineo catalán.
En un remoto sepulcro colectivo situado en el Pirineo catalán, los arqueólogos han encontrado algo que cambia la forma en que entendemos la vida y las tensiones de las primeras comunidades humanas de la zona. Una punta de flecha de sílex, clavada en una costilla humana, ha sido descubierta en el yacimiento del Roc de les Orenetes, en Queralbs (Girona). Lo sorprendente no es solo la antigüedad de esta pieza —más de 4.000 años—, sino que la flecha fue disparada desde la espalda y quedó incrustada en el hueso, mostrando además signos claros de que la persona sobrevivió al impacto durante un tiempo.
Un sepulcro de alta montaña con historias que contar
El Roc de les Orenetes no es un lugar cualquiera. A más de 1.800 metros de altitud, esta cueva sirvió como sepultura colectiva durante varios siglos, albergando los restos de más de 60 personas que, muy probablemente, formaban parte de una misma comunidad de pastores. Hasta ahora, se han recuperado más de 6.000 restos óseos, que revelan una población robusta y adaptada a la exigente vida en la montaña, con evidencias claras de un estilo de vida activo y ligado al pastoreo.
Los estudios liderados por expertos en osteoarqueología muestran que, aunque predominan los hombres adultos, también hay mujeres y niños enterrados en este lugar. La elección de esta cueva como lugar de sepultura durante generaciones refleja un fuerte vínculo entre estos primeros habitantes y su territorio.
Evidencias claras de violencia prehistórica
Ya en investigaciones anteriores se habían detectado marcas en los huesos que sugerían enfrentamientos violentos: cortes provocados por hachas y dagas, fracturas intencionales y puntas de flecha dispersas por el yacimiento. Sin embargo, hasta ahora no había pruebas directas que relacionaran estas armas con heridas reales en los cuerpos.
La punta de flecha incrustada en la costilla humana cambia este escenario. Según el Dr. Miguel Ángel Moreno, especialista en osteoarqueología, la trayectoria del proyectil indica que fue disparado desde la espalda y quedó atrapado en el hueso, que comenzó a regenerarse alrededor de la herida. Esto confirma que el individuo no murió de inmediato, sino que sobrevivió al menos durante un tiempo tras el ataque.
Sobrevivir a la flecha: un misterio por resolver
El investigador Carlos Tornero, director del proyecto, explica que el impacto pudo haber sido mortal en dos momentos: o bien al instante, por daños internos como un neumotórax, o más tarde, debido a una infección. Sin embargo, si la flecha quedó encapsulada y el cuerpo superó la infección, la persona pudo haber vivido un tiempo considerable después del disparo, lo que abre una ventana única para estudiar la capacidad de resiliencia y cuidado en estas comunidades.
Actualmente, el fragmento de costilla está siendo analizado con técnicas avanzadas, como la microtomografía de rayos X en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos, y próximamente se realizarán estudios químicos, genómicos y proteómicos en laboratorios especializados en Barcelona y Estados Unidos.
Un yacimiento clave para entender la prehistoria reciente
El Roc de les Orenetes es uno de los pocos yacimientos funerarios de alta montaña con una concentración tan alta de restos humanos bien conservados. Gracias a este lugar, los científicos pueden reconstruir no solo cómo vivían estas comunidades hace más de 4.000 años, sino también cómo se relacionaban, cómo enfrentaban conflictos y cómo cuidaban a sus muertos.
Este hallazgo refuerza la importancia del yacimiento como un referente en el estudio de la prehistoria del sur de Europa y abre nuevas líneas de investigación sobre la violencia y la resiliencia en las sociedades humanas antiguas.
Más de medio siglo de historia arqueológica
La cueva del Roc de les Orenetes fue descubierta en los años sesenta y desde entonces ha sido objeto de varias campañas arqueológicas. El actual proyecto, impulsado por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y apoyado por el Ayuntamiento de Queralbs y el Museu Etnogràfic de Ripoll, utiliza las técnicas más avanzadas para estudiar los restos recuperados y desvelar los secretos de esta comunidad prehistórica.
Lo que comenzó como un hallazgo local se ha convertido en una ventana única para entender las vidas y muertes de los primeros pastores del Pirineo.









