Nuestros pies son los que deciden lo lejos que vamos a llegar y la mayoría de las veces quedan en un segundo plano. Unos pies fuertes, con unos músculos tonificados y no atrofiados, son la mejor garantía de la ausencia de lesiones.

Los pies sostienen la totalidad del peso corporal y permiten la movilidad locomotora. Sin embargo, y pese a esa relevancia física, quedan a menudo olvidados y relegados a un segundo plano en lo que a cuidados se refiere. Por eso, es muy importante realizar algunos ehercicios para fortalecerlos, sobre todo aquellas personas que practican deporte.
Cuidados
- Caminar descalzos, aunque sean solo unos minutos al día en nuestra casa. Al caminar descalzos la biomecánica de nuestro pie cambia, perdemos la posible inclinación que puede ofrecernos el calzado y entramos en contacto directo con la superficie de apoyo. De este modo, mejora también nuestra propiocepción.
- Caminar de puntillas. Al caminar de puntillas solicitamos el trabajo de los gemelos, implicamos al tendón de Aquiles y trabajamos los flexores y extensores de los tobillos, mejorando también su estabilidad. Si es posible caminar descalzos por distintas superficies como la hierba de un parque o la arena de la playa ahora que llega el verano, mucho mejor.
- Trabajo con una toalla y un bolígrafo. Colocamos la toalla extendida en el suelo, nos ponemos de pie estando descalzos sobre ella e intentamos arrugarla y estirarla solo con nuestros dedos. Después de repetirlo unas cuantas veces, colocamos un bolígrafo en el suelo e intentamos cogerlo con los dedos de los pies.
Estos ejercicios son muy beneficiosos sea cual sea el tipo de calzado que utilizamos en carrera, pero son especialmente importantes si estamos realizando una transición al calzado minimalista. En este caso, hay que recordar que es muy importante comenzar de forma progresiva y fortaleciendo toda la musculatura plantar para evitar posibles lesiones.










