El Hospital público Ramón y Cajal de Madrid, en colaboración con el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago en Galicia, ha lanzado un proyecto piloto de cribado genómico neonatal que marcará un hito en la prevención de enfermedades raras. Con el nombre de Cringenes, este ambicioso proyecto europeo se propone detectar más de 300 patologías genéticas en recién nacidos, mejorando la salud de miles de niños y sus familias en toda España.
Cringenes no solo representa un salto en la ciencia médica, sino también en la calidad de vida de los más pequeños. Este proyecto, que involucra a 73 profesionales de diferentes áreas como neonatólogos, genetistas y pediatras, busca realizar un cribado genético masivo en más de 2.500 bebés de nueve comunidades autónomas: Madrid, Galicia, Andalucía, Aragón, Asturias, Cataluña, La Rioja, Murcia y Valencia.
El objetivo principal es descubrir hasta 300 patologías raras mediante una sencilla muestra de sangre, lo que permitirá un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado antes de que las enfermedades causen daño irreversible. Esta estrategia de detección precoz está a la vanguardia de la medicina europea y representa una revolución en la forma de abordar las enfermedades genéticas.
La importancia de la detección precoz
Con más de 7.000 enfermedades raras conocidas, de las cuales el 80% tienen origen genético, el cribado genómico neonatal se posiciona como una herramienta crucial en la lucha contra las enfermedades que afectan a una parte significativa de la población infantil. Gracias a la participación de las familias voluntarias, se podrá detectar de manera temprana una amplia gama de patologías y proporcionar a los padres la información necesaria para tomar decisiones sobre el tratamiento.
El proyecto, que está siendo financiado con 2,4 millones de euros provenientes de fondos de la Unión Europea, incluye además la colaboración de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), con el fin de dar visibilidad a estas patologías y crear conciencia en la sociedad sobre la importancia de la detección temprana.

¿Cómo funciona Cringenes?
El proceso de cribado es simple pero revolucionario: a través de la prueba del talón, que se realiza en los primeros días de vida del bebé, se recoge una muestra de sangre seca que se analiza para detectar más de 300 enfermedades raras. Si el resultado es positivo, el caso se deriva a las Unidades Clínicas de Referencia en Madrid y otras comunidades autónomas para confirmar el diagnóstico y comenzar el tratamiento lo antes posible.
En Madrid, el Laboratorio Autonómico de Cribado Neonatal, ubicado en el Hospital público Universitario Gregorio Marañón, será el encargado de coordinar la captación de familias voluntarias. Este cribado permitirá un enfoque integral y preventivo en la atención de los recién nacidos, mejorando la tasa de éxito en el tratamiento de enfermedades genéticas.
Un paso más hacia la inclusión de nuevas enfermedades
El Programa de Cribado Neonatal de la Comunidad de Madrid, que actualmente incluye 23 patologías (19 endocrino-metabólicas y otras como fibrosis quística, atrofia muscular espinal y hipoacusia), planea añadir 10 enfermedades más en 2025, ampliando aún más su alcance. Estas nuevas incorporaciones contribuirán a mejorar la detección y tratamiento de enfermedades antes de que los bebés presenten síntomas graves.
Este avance es fundamental, ya que la intervención temprana puede prevenir el desarrollo de estas enfermedades y evitar discapacidades permanentes. De hecho, muchos de los casos detectados mediante este programa se pueden tratar con éxito si se inician los cuidados en los primeros días o semanas de vida.
Un trabajo en red para el éxito del proyecto
El éxito de Cringenes no solo depende de la tecnología avanzada que se emplea, sino también de la cooperación entre profesionales y entidades. En total, más de 73 expertos de diversas disciplinas trabajan de manera conjunta en este proyecto, lo que garantiza una atención de calidad y un seguimiento adecuado de cada caso.
Las unidades clínicas de referencia, entre ellas el Hospital público Ramón y Cajal, son clave en el diagnóstico y tratamiento de los bebés afectados. Estas unidades cuentan con personal especializado que se asegura de que cada niño reciba el tratamiento más adecuado para su patología.










