Más de 150.000 madrileños podrán recibir en sus domicilios tratamientos respiratorios gracias a una inversión de 107,4 millones de euros aprobada por el Gobierno regional. El contrato, con vigencia de cinco años, cubre terapias como oxigenoterapia, nebulizadores y ventilación asistida para pacientes con asma, EPOC, apnea del sueño y otras enfermedades pulmonares.
Esta iniciativa permite que personas con enfermedades respiratorias reciban el cuidado necesario sin salir de casa, reduciendo sus visitas a urgencias y hospitalizaciones frecuentes. Los tratamientos se aplican bajo prescripción médica, que determina el tipo de terapia, la cantidad de oxígeno y la duración según las necesidades de cada paciente.
Recibir estas terapias en el entorno doméstico no solo eleva la comodidad y autonomía de los usuarios, sino que también descongestiona el sistema sanitario, aliviando la presión sobre los hospitales y servicios de urgencias.

Una inversión que crece y beneficia a más personas
Durante el último período 2023-2024, el programa ya atendió a 164.928 ciudadanos de la región, un 3,7% más que en el ciclo anterior, reflejando la expansión y consolidación de un modelo eficaz de asistencia sanitaria domiciliaria.
El aumento en el número de usuarios demuestra que esta forma de tratamiento es una respuesta positiva a las necesidades reales de los pacientes con patologías pulmonares, que pueden manejar mejor sus enfermedades sin desplazarse a centros médicos.
¿A quiénes está dirigido?
Las terapias a domicilio están pensadas para pacientes con enfermedades respiratorias crónicas como asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y apnea del sueño, entre otras afecciones que afectan la función pulmonar. Estos tratamientos abarcan desde el uso de aerosoles y nebulizadores hasta técnicas avanzadas de ventilación asistida y oxigenoterapia.
Control médico personalizado
Cada terapia se administra bajo cuidado profesional y por prescripción facultativa. Los médicos ajustan los parámetros de cada tratamiento según las características individuales del paciente, asegurando un seguimiento constante y un uso adecuado para maximizar el beneficio y minimizar los riesgos.
Calidad de vida y recursos sanitarios
Esta estrategia contribuye de manera directa a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes, quienes pueden continuar con su rutina diaria con menos interrupciones médicas. Además, reduce considerablemente el impacto en servicios hospitalarios, facilitando una gestión más eficiente de los recursos públicos de salud.










