La Policía Nacional recupera la calma en San Sebastián de los Reyes tras esclarecer el robo millonario de una joyería perpetrado durante el gran apagón. Un hombre ha sido detenido acusado de sustraer más de 2.200 piezas de valor incalculable aprovechando el fallo de los sistemas de seguridad por la falta de electricidad, tras una compleja investigación que ha culminado con su ingreso en prisión.
El pasado 28 de abril es una fecha que muchos vecinos recordarán por el caos que supuso la paralización de la red eléctrica en todo el país. Sin embargo, mientras la mayoría de la población gestionaba la falta de luz, en un centro comercial de San Sebastián de los Reyes se estaba gestando un golpe silencioso y millonario. Agentes de la Policía Nacional han puesto fin a meses de investigación con la detención del presunto autor de un robo: un único individuo que logró llevarse un botín de 2.200 joyas valoradas en más de un millón de euros.
La detención, que se hizo efectiva el pasado 22 de octubre pero cuyos detalles han trascendido este 19 de noviembre de 2025, cierra un capítulo de inseguridad que se originó precisamente por la vulnerabilidad de los sistemas electrónicos aquel día. El ladrón, demostrando una frialdad y preparación notables, supo que ese era el momento exacto para actuar, consciente de que las cerraduras electrónicas de las cámaras de seguridad y expositores habían quedado inoperativas por el corte de suministro.
Una entrada a través del tejado

La reconstrucción de los hechos realizada por los investigadores revela que no fue un robo impulsivo, sino ejecutado con precisión técnica. El asaltante no forzó las puertas principales ni rompió escaparates visibles al público. Su método fue mucho más discreto y laborioso: el hombre accedió a la cubierta del centro comercial. Una vez arriba, se valió de herramientas para realizar cortes en la tela asfáltica del edificio, ubicándose exactamente sobre la joyería.
El trabajo físico para acceder al local fue intenso. Tras levantar la capa exterior, el ladrón fue retirando placas de pladur hasta conseguir entrar en el falso techo. Desde allí, se movió con agilidad por una pasarela interna de mantenimiento que conecta los distintos comercios hasta situarse sobre su objetivo. Realizó nuevos agujeros en el techo y logró descolgarse directamente en la trastienda del establecimiento, evitando cualquier sistema de alarma perimetral que pudiera haber quedado con batería residual.
“Trabajo fino” en el interior de la joyería
Una vez dentro del establecimiento, y con la tranquilidad de saberse invisible gracias a la oscuridad reinante por el apagón, el individuo «acampó» en el interior. Lejos de utilizar la fuerza bruta para romper las vitrinas, lo que habría generado ruido, optó por una técnica minuciosa. Armado únicamente con un destornillador, fue desmontando con paciencia las cristaleras de los expositores, retirando los vidrios con sumo cuidado para que no se fracturasen.
Esta delicadeza le permitió acceder a todo el muestrario sin levantar sospechas inmediatas. El saqueo fue exhaustivo: arrasó con todo lo que estaba expuesto al público. Además, logró hacerse con una colección exclusiva de oro blanco y brillantes que se encontraba en el lugar. El recuento final de lo sustraído asciende a más de 2.200 piezas, una cantidad que explica la altísima valoración del botín, superando el millón de euros en el mercado.
Huida planificada y cambio de país
La investigación policial ha destapado que el plan de fuga estaba tan meditado como el propio robo. Los agentes lograron identificar el coche utilizado para desplazarse hasta el centro comercial de San Sebastián de los Reyes. Se trataba de un turismo que el sospechoso había adquirido en el mercado de segunda mano meses antes del golpe, probablemente con la única intención de usarlo para este delito y dificultar su rastro.
La huida fue inmediata. Tan solo un día después de cometer el robo, el 29 de abril, el autor cruzó la frontera hacia un país extranjero, deshaciéndose del vehículo para cortar cualquier lazo que lo vinculara con el lugar de los hechos. Esta maniobra complicó las primeras pesquisas, ya que el rastro físico del ladrón se desvaneció rápidamente fuera del territorio nacional.
Una vida de identidades falsas y viajes constantes
La captura de este individuo ha sido un reto debido a su gran movilidad. Para evadir la acción de la justicia, utilizaba diversas identidades falsas, lo que le permitía moverse por Europa y entrar o salir de España sin levantar las alertas habituales en los controles fronterizos. Sin embargo, su confianza terminó jugándole una mala pasada. Los investigadores detectaron un patrón en sus movimientos y centraron su vigilancia en sus retornos a territorio español.
La paciencia policial dio sus frutos a finales de octubre, cuando detectaron nuevamente su presencia en el país. El operativo se cerró con su localización y detención inmediata, poniendo fin a sus constantes viajes entre países europeos para ocultar su rastro y, presumiblemente, dar salida al material robado en el mercado negro internacional.
El detalle que lo delató: una joya al cuello
El momento del arresto dejó dos pruebas contundentes que no dejaban lugar a dudas sobre su autoría. Entre sus pertenencias, los agentes encontraron casi 3.000 euros en efectivo, una suma de dinero cuyo origen lícito no pudo justificar. Pero el elemento más incriminatorio fue un error fruto de la vanidad o el descuido: el detenido portaba colgada de su propio cuello una de las joyas sustraídas de la joyería de San Sebastián de los Reyes meses atrás.
Tras su detención, el hombre fue puesto a disposición judicial acusad de un delito de robo con fuerza. A la vista de las pruebas presentadas y el riesgo de fuga dada su historial de viajes y uso de identidades falsas, el juez decretó su ingreso inmediato en prisión. Con esta acción, se cierra un caso que mantenía en vilo a los comerciantes de la zona norte de Madrid, demostrando que ni siquiera el caos de un apagón nacional garantiza la impunidad de los delincuentes.










