Guardias voluntarias pagadas, subida de sueldo y jornadas ampliadas para los Agentes Forestales de Madrid

Este 22 de julio, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha dado el visto bueno definitivo a un acuerdo que llevaba tiempo negociándose entre la Comunidad de Madrid y los sindicatos, dentro de la Mesa Sectorial del Personal funcionario de Administración y Servicios. El resultado afecta a los 350 agentes forestales que trabajan actualmente en la región, cifra que ya incluye a los 90 profesionales que se sumaron al cuerpo el pasado mes de mayo.

El pacto tendrá vigencia hasta 2029 y toca varios frentes a la vez: cuánto cobran, cuándo pueden ser llamados a trabajar y qué pasa si se ponen enfermos o llegan a una edad avanzada.

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Guardias voluntarias para los momentos de más riesgo

La medida que más va a notarse sobre el terreno es la puesta en marcha de una bolsa de guardias de 24 horas, pensada para cubrir imprevistos. Nadie estará obligado a hacerlas: son voluntarias, pero sí estarán pagadas, lo que en la práctica supone un incentivo económico para quienes decidan sumarse.

Su utilidad se entiende mejor si se piensa en el verano. Es precisamente durante la fase de peligro alto del INFOMA —el plan que Madrid activa cada año frente a los incendios forestales— cuando pueden surgir situaciones que no estaban previstas y que exigen contar con más manos disponibles de forma rápida. Hasta ahora, esa capacidad de reacción dependía en buena medida de la disponibilidad del personal ya asignado; con esta bolsa, la región gana margen para reforzar el dispositivo justo cuando más lo necesita.

Cuándo pueden ser llamados a actuar

El acuerdo también fija con claridad en qué situaciones se puede movilizar a estos trabajadores. Se establece que podrán activarse cuando se ponga en marcha un Puesto de Mando Avanzado —la estructura que coordina sobre el terreno una emergencia grave— o cuando se active un Plan de Protección Civil. En ambos casos, el objetivo es evitar demoras y que la respuesta llegue lo antes posible.

Junto a esto, se contempla la posibilidad de estirar la jornada laboral en circunstancias concretas, siempre que esté en juego un servicio que no puede quedar sin atender. El texto menciona expresamente cuatro tareas: buscar y localizar personas perdidas en el medio natural, intervenir directamente en incendios de vegetación, controlar vertidos y actuar ante animales peligrosos o especies protegidas. Son, todas ellas, situaciones en las que detener el trabajo a mitad de jornada no es una opción razonable.

Más sueldo y respaldo si llega la enfermedad

El acuerdo no se queda solo en la organización del trabajo diario. Incluye también una subida de las retribuciones para el conjunto del cuerpo, además de un respaldo específico para los casos de enfermedad o edad avanzada, un asunto que hasta ahora quedaba menos definido y que ahora cuenta con una regulación propia dentro del pacto.

A esto se suma la posibilidad de que los agentes participen en proyectos y grupos especiales, lo que en la práctica amplía su papel más allá de las tareas de vigilancia habituales y los sitúa en un terreno de mayor especialización dentro de sus funciones.

Con todos estos elementos sobre la mesa, el Cuerpo de Agentes Forestales entra en la temporada de mayor actividad con un marco laboral distinto al que tenía hasta ahora: mejor pagado, con más claridad sobre cuándo y cómo se les puede requerir, y con una bolsa de refuerzo pensada específicamente para los picos de riesgo. La medida llega justo cuando el calendario obliga a estar preparados para lo que pueda pasar en el monte.

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Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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