“Siempre queda un lugar para la humanidad”, el mensaje de Alcobendas por el Día de la Paz

La mañana del 21 de septiembre ha tenido como escenario uno de los lugares más singulares del Arroyo de la Vega, en Alcobendas: la pagoda japonesa que desde 2003 alberga una réplica de la Campana de la Paz instalada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

El sonido de la campana sirvió para recordar el significado del Día Internacional de la Paz, una celebración que este año cumple 45 años desde su instauración. La conmemoración se ha desarrollado bajo el lema Invertir en la Paz: para todos, en todas partes y todos los días.

El acto puso el foco en quienes trabajan desde ámbitos cercanos para favorecer la convivencia y crear condiciones que permitan una paz duradera. Una idea que trasladó la organización a un terreno próximo a los vecinos: la paz no depende únicamente de grandes acuerdos internacionales, sino también de comportamientos y decisiones que se construyen en la vida cotidiana.

La alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, resumió ese planteamiento durante su intervención: “Porque la paz se construye con una suma de pequeños gestos y bondades y aunque el mundo esté en guerra, siempre queda un lugar para la humanidad”.

Los escolares toman la palabra

Uno de los momentos centrales del homenaje estuvo protagonizado por cuatro alumnos de 4º de Primaria del CEIP Castilla. Los estudiantes fueron los encargados de leer sus propios deseos de paz ante los asistentes. Sus palabras estuvieron relacionadas con la convivencia desde el entorno más cercano, el colegio, y con valores como el respeto, la ayuda y la bondad. Su mensaje planteó la escuela como uno de los primeros espacios en los que aprender a relacionarse con los demás y a construir una comunidad.

Después de la lectura, los cuatro alumnos participaron en el momento más simbólico de la jornada: ayudaron a hacer sonar la Campana de la Paz. Lo hicieron junto a Sinichi Sato, ministro de la Embajada de Japón en España; José Manuel Rodríguez, presidente de la Asociación de la Campana de la Paz Mundial en España; y Almudena Reguero Saa, presidenta de la Asamblea Comarcal del Jarama de Cruz Roja.

La escena reunió así a representantes de distintas generaciones y ámbitos alrededor de un mismo gesto: hacer sonar una campana vinculada a la idea de paz y reconciliación.

Paz

Un espacio para recordar a las víctimas

La jornada también tuvo un momento de recogimiento. Los asistentes guardaron un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los conflictos bélicos, del terrorismo y de las misiones de paz. El homenaje incorporó de este modo una mirada hacia las personas afectadas por la violencia y los conflictos, en contraste con el mensaje de convivencia que presidió el acto.

La música tuvo igualmente su espacio. La Coral de Alcobendas interpretó varias canciones durante la celebración, aportando otro elemento al encuentro celebrado en torno a la pagoda japonesa.

Mientras tanto, varios estudiantes del Centro Ocupacional de APAMA participaron en otro de los momentos destacados de la jornada con la suelta de una bandada de palomas.

La pagoda como lugar de encuentro

La Campana de la Paz y la pagoda forman desde hace años un conjunto vinculado a la conmemoración de esta jornada en Alcobendas. La réplica de la campana se encuentra allí desde 2003 y vuelve a convertirse cada 21 de septiembre en el centro de un acto dedicado a recordar el valor de la paz.

Durante su intervención, Rocío García Alcántara definió la campana como “un símbolo de reconciliación, diálogo y apuesta por la vida en armonía” y la pagoda como “un espacio permanente de encuentro, memoria y compromiso con la paz”.

La alcaldesa añadió: “Alcobendas no puede ser indiferente cuando hablamos de convivencia, libertad y dignidad humana”.

El mensaje conecta la celebración internacional con la realidad más cercana de la ciudad. En lugar de limitar el significado de la paz a la ausencia de guerras, el acto puso sobre la mesa conceptos como la convivencia, el respeto y la dignidad, trasladándolos al ámbito cotidiano.

Un mensaje que empieza en el colegio

La participación de los alumnos del CEIP Castilla permitió poner rostro a una de las ideas que se repitieron durante la jornada: la construcción de la paz también comienza en espacios cotidianos, como un colegio, una familia o una comunidad de vecinos.

Los deseos expresados por los escolares giraron precisamente alrededor de esa perspectiva. Su petición de que todos formen “una verdadera comunidad” y trabajen el respeto, la bondad y la ayuda situó la convivencia como una tarea compartida.

El acto celebrado en el Arroyo de la Vega reunió así distintos elementos —la campana, la música, el silencio, los escolares y la suelta de palomas— para recordar el significado de una fecha que alcanza este año su 45ª edición.

Más allá del sonido de la campana, la jornada dejó un mensaje centrado en la responsabilidad colectiva y en la posibilidad de trabajar por la convivencia desde el entorno más próximo.

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Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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