La operación, que arranca tras una primera detención en Colmenar Viejo en febrero, acaba con la incautación de armas, munición y componentes para modificar armamento. El detenido adquiría las piezas por canales no oficiales y las almacenaba en una vivienda de Mora y en una finca de la localidad madrileña.
Todo empezó en febrero de este año, cuando agentes de la Guardia Civil detuvieron a un hombre en Colmenar Viejo (Madrid). Ese primer arrestado se dedicaba a modificar armas detonadoras —aquellas diseñadas para disparar cartuchos de fogueo o señales acústicas— para convertirlas en armas capaces de hacer fuego real, vendiéndolas después a través de internet. Una práctica ilegal que, sin embargo, dejó un cabo suelto: ¿quién estaba al otro lado comprando ese material?
Los investigadores no tardaron en tirar del hilo. Durante los meses siguientes, el trabajo de análisis permitió identificar a un segundo varón que presuntamente adquiría ese tipo de armamento, así como armas inutilizadas y componentes esenciales para su ensamblaje o modificación. Lo que en un principio parecía un caso resuelto se convirtió en el punto de partida de una investigación más amplia.

Dos registros simultáneos en Toledo y Madrid
Con la identidad del sospechoso y los posibles escondrijos localizados, la Guardia Civil solicitó las autorizaciones judiciales necesarias y procedió a registrar dos inmuebles: una vivienda en el municipio toledano de Mora y una finca en Colmenar Viejo, la misma localidad donde se había producido la primera detención meses antes.
Los resultados de los registros superaron lo esperado. En el interior de ambos inmuebles, los agentes encontraron un volumen de material que apunta a algo más que al uso personal o a la mera afición: ocho pistolas y revólveres, seis armas largas —entre las que se incluirían escopetas y fusiles—, una pistola de aire comprimido y tres escopetas de aire comprimido. Además, se intervinieron cuatro armas blancas y una defensa extensible, ese tipo de porra telescópica cuya tenencia también está restringida en España.
Munición, piezas sueltas y componentes para modificar armas
Más allá de las armas completas, lo que también preocupó a los investigadores fue la cantidad de material complementario hallado en los registros. Los agentes se encontraron con numerosos cartuchos y munición de distintos calibres, así como con piezas sueltas y componentes específicamente orientados a la modificación o el ensamblaje de armamento. Este tipo de material es especialmente sensible porque permite transformar armas legalmente inutilizadas en piezas operativas, tal y como hacía el primer detenido en Colmenar Viejo.
El conjunto de lo intervenido suma, según el recuento oficial, 14 armas de fuego y 4 armas de aire comprimido, además del resto del material descrito. Una cifra que refleja el alcance de la acumulación llevada a cabo presuntamente por el arrestado.
El detenido, a disposición judicial
Concluidas las diligencias policiales, el hombre fue puesto a disposición de la autoridad judicial competente. Los cargos que se le atribuyen son tres: tenencia ilícita de armas, depósito y tráfico ilícito de armas de fuego y municiones. Este último delito implica que la investigación no descarta que parte del material pudiera haber sido destinado a su venta o distribución, aunque será la justicia quien determine finalmente el alcance de su responsabilidad.
La operación ha sido llevada a cabo por la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, con jurisdicción también sobre parte de la provincia de Toledo, y se enmarca dentro de las actuaciones que el cuerpo realiza de forma habitual para controlar la circulación ilegal de armamento.












