La Guardia Civil ha desarticulado una banda especializada en estafar a personas mayores en Madrid haciéndose pasar por técnicos de la luz. Los cuatro detenidos actuaban en varias localidades de la sierra y el norte de la región, logrando sustraer un botín superior a los 25.000 euros entre efectivo, joyas y objetos de valor.
La Comandancia de Madrid ha puesto fin a la actividad de un grupo criminal que tenía como objetivo principal a los vecinos más vulnerables de la provincia. El método utilizado por los arrestados era meticuloso y buscaba, ante todo, no levantar sospechas iniciales. El primer contacto se realizaba mediante una llamada telefónica en la que los delincuentes se identificaban como trabajadores de una conocida empresa eléctrica. Durante esta comunicación, informaban a los residentes de que era obligatoria una revisión de los contadores de electricidad en su domicilio, concertando así una visita presencial.
Este contacto previo servía para que las víctimas, en su mayoría personas de avanzada edad, no se sorprendieran al ver a los supuestos técnicos en su puerta. La apariencia de profesionalidad era clave: los cuatro integrantes del grupo se presentaban en la vivienda portando tarjetas con logotipos corporativos para ganarse rápidamente la confianza de los propietarios y facilitar que les permitieran el acceso al interior.
El rastro del grupo por los municipios de Madrid
Las investigaciones han confirmado que esta banda no limitaba su actividad a un solo punto, sino que se desplazaba por diferentes municipios de la Comunidad de Madrid. Hasta el momento, los agentes han acreditado que los hechos delictivos se cometieron en las localidades de Bustarviejo, Lozoyuela, El Molar y Villanueva de la Cañada.
En estas cuatro ubicaciones, los detenidos aplicaban un reparto de tareas muy definido para asegurar el éxito del robo sin que los dueños de la casa se percataran de lo que estaba sucediendo realmente. Una vez dentro del inmueble, el grupo se dividía: mientras dos personas distraían a los ancianos, las otras dos registraban las habitaciones. Para no levantar sospechas sobre sus movimientos por la casa, simulaban que estaban comprobando el funcionamiento de todos los enchufes del hogar.

Un botín que supera los 25.000 euros
La eficacia de sus distracciones les permitió hacerse con una cantidad considerable de bienes y dinero en un corto periodo de tiempo. Según los datos facilitados por la Guardia Civil, el valor total de lo sustraído en tan solo estas cuatro viviendas es alarmante. Entre los objetos robados se encuentran joyas valoradas en 10.000 euros, además de dos armas largas que los propietarios guardaban en sus domicilios.
En cuanto al beneficio económico directo, los estafadores consiguieron 1.000 euros en metálico que encontraron en las casas. Sin embargo, el daño financiero no terminó ahí, ya que también robaron tarjetas bancarias y teléfonos móviles. Con estas tarjetas, realizaron retiradas de efectivo en cajeros automáticos por valor de 6.500 euros y gastaron otros 1.600 euros en la compra de objetos de alta gama. Tras recopilar todas las pruebas y seguir el rastro de los sospechosos, los agentes procedieron a la detención de los cuatro implicados, a quienes se les imputan delitos de hurto, estafa y pertenencia a grupo criminal.
Cómo detectar a un falso revisor
Para evitar que este tipo de sucesos vuelvan a repetirse, la Guardia Civil ha difundido una serie de pautas fundamentales de seguridad para todos los ciudadanos. Es importante recordar que las empresas de suministros de gas, luz o agua siempre notifican las revisiones con antelación. Si alguien recibe una llamada sospechosa, lo más seguro es verificarla llamando directamente al número oficial de su compañía para confirmar si realmente hay un técnico autorizado trabajando en su zona.
Nunca se debe confiar en los números de teléfono que el propio técnico facilite en ese momento para «confirmar» su identidad, ya que podrían ser cómplices al otro lado de la línea. Además, los agentes recomiendan utilizar siempre la mirilla o mantener puesta la cadena de seguridad antes de abrir y exigir que el trabajador muestre su carné profesional.
El pago de las revisiones nunca es en mano
Uno de los puntos clave para desenmascarar a estos delincuentes es el método de cobro. Las empresas oficiales de suministros no cobran nunca en efectivo en el domicilio. Cualquier técnico que exija dinero en metálico tras realizar un servicio o inspección es, con total seguridad, un estafador. Los importes de las revisiones legales se pasan siempre mediante cargo directo en la cuenta bancaria donde el usuario tiene domiciliados sus recibos habituales.










