Bufones, saltimbanquis, trovadores y mercaderes en el finde de Colmenar Viejo

Bufones, saltimbanquis, trovadores, echadoras de cartas, pícaros, malabaristas, faquires, acróbatas, trapecistas así como medio centenar de mercaderes ocuparán el próximo fin de semana la Plaza del Pueblo de Colmenar Viejo y sus alrededores para llenar de vida el Mercado Medieval que se celebrará del viernes 23 al domingo 25 en la localidad

medieval

A lo largo de los tres días, los visitantes podrán adquirir todo tipo de productos artesanales, amuletos, bisutería y caligrafía árabe, antigüedades, cristalería, dulces, especias, pañuelos de seda, pastas, cus-cus, pinchos, juguetes, velas…

Mientras los mercaderes venden sus mercancías en el zoco, numerosos personajes medievales recorrerán los puestos con música celta, danzas y acrobacias. Además, habrá un rincón infantil, juegos medievales, mesas de ingenio, destreza y habilidad y espectáculos nocturnos con fuego.

El horario del Mercado Medieval será de 11:00 a 24:00 h, aproximadamente.

Orígenes del Mercado Medieval

Los mercados, entendidos como el lugar físico dónde intercambiar bienes, existen desde que el comercio es una actividad humana. En Roma, el Foro es la plaza de mercado y el centro de negocios públicos y privados. Era un espacio abierto fuera de la ciudad en el que la gente se reunía los días de mercado, durante las fiestas religiosas y siempre que aconteciera algún hecho de relevancia social. Más tarde, cuando Roma inicia la fundación nuevas ciudades en territorios pacificados, el Foro se convierte en el centro de las mismas y determina el cruce de las dos calles principales, el Cardo Maximus – que se trazaba de norte a sur – y el Decumanus Maximus – de este a oeste. Hay quien hace derivar la palabra feria del latín forum.

El espacio comercial y los elementos que lo componen, evoluciona a lo largo de la historia y así, plaza, mercado o feria tienen connotaciones mercantiles en su significado. En la Edad Media, cuando los caminos y el transporte eran difíciles, costosos e inseguros, las ferias se convierten en los únicos lugares donde adquirir artículos provenientes de países lejanos e incluso aquellos, que siendo de primera necesidad, escaseaban en los territorios más cercanos. De ese modo, aquellas grandes concentraciones de gente de todos los países y lenguas tenían, necesariamente, un claro objetivo de aprovisionamiento e intercambio y se convirtieron en instituciones florecientes.

 

Noelia
Noelia
Noelia Martinez. Colaboradora habitual de Crónica Norte. Periodista y socióloga. Me considero muy curiosa.

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