Cinco grandes beneficios de reparar las cosas por ti mismo

Pocas cosas generan una satisfacción tan íntima como reparar un pequeño desperfecto doméstico, sin tener que recurrir a un profesional. Evidentemente, este tipo de tareas en las que no tenemos mucha experiencia requieren tiempo, esfuerzo y, probablemente, conllevarán algún percance a mitad de camino. Ahora bien, al terminar el trabajo y observar el resultado, nos sentiremos muy orgullosos de haber podido reparar aquel cinturón roto que tanto nos gustaba o el juguete preferido de nuestro hijo.

La generación de nuestros abuelos se escandaliza con frecuencia al ver que hemos perdido la costumbre de arreglar pequeñas roturas o desperfectos. A ellos jamás se les hubiese ocurrido desechar objetos que, con un poco de dedicación, volverán a estar como nuevos. Y es que, ante pequeños desperfectos, hasta ahora era muy habitual tomar una decisión drástica, tirar y comprar de nuevo.

Afortunadamente, esto parece estar cambiando y hay cada vez más personas que apuestan por reducir el consumo. Existen razones medioambientales, puesto que nuestro planeta no es capaz de generar indefinidamente todos los recursos que actualmente consumimos; hay pocas cosas más ecológicas que dar un nuevo uso a las cosas. También hay motivaciones económicas; reparar, reciclar y reutilizar es más barato que comprar sin fin. Por último, podemos sentirnos motivados por aspectos que podríamos llamar “egoístas”; ser capaz de dar una nueva vida a un objeto que creías ya amortizado produce una íntima satisfacción. Por todos estos motivos, reparar, reciclar y reutilizar son conceptos que vuelven a estar de moda.

Las cinco ventajas del bricolaje

  • Ahorra dinero: tenemos la tendencia de llamar a un profesional o de tirar cosas perfectamente válido, simplemente porque tiene un pequeño desperfecto que podríamos arreglar con los productos adecuados y algo de tiempo. Tanto tirar a la basura (para comprar un reemplazo) como llamar a un profesional tiene un coste económico, además de ecológico.
  • La satisfacción personal: pocas cosas dan tanto gusto como observar el trabajo hecho por uno mismo. Más aún si, antes de acometerlo, pensabas que te costaría mucho o incluso que no serías capaz de hacerlo. Comprobar que eres capaz de hacer algo que creías imposible aumentará tu autoconfianza.
  • Es un entretenimiento que relaja: el bricolaje es una de las aficiones más populares que existen. En un mundo estresante como el nuestro, hacer tareas manuales como reparaciones en casa, es un gran recurso para olvidarse las preocupaciones del día a día. Además, es un entretenimiento creativo y este verano, en el que muchos se quedarán en casa, muchos recurrirán a este entretenimiento que además puede desempeñarse con toda la familia.
  • Es también un ejercicio físico: agacharte, moverte, hacer tareas que requieren algo de fuerza física…El bricolaje requiere pequeños esfuerzos al alcance de casi todos que, sin embargo, contribuirán a que mantengas la forma.
  • Es ecológico: en una época de consumo desmedido y de objetos de usar y tirar, ayudamos al planeta si rompemos esa dinámica y reparamos objetos que tienen arreglo.

Antes de empezar

Antes de ponerte a reparar pequeños desperfectos en casa, debes cerciorarte de que cuentas con lo imprescindible: un poco de tiempo, algo de paciencia y las herramientas adecuadas. También debes tener en cuenta que el manejo de algunas herramientas exige pericia y puede ser peligroso si no se toman las medidas de seguridad oportunas. Por último, asume que el bricolaje exige algunas habilidades, aunque la buena noticia es que esa habilidad se adquiere con la práctica.

Si acabas incorporando el bricolaje como una más de tus aficiones, verás cómo, poco a poco, vas mejorando y acabarás siendo capaz de hacer arreglos que nunca hubieras imaginado.

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Angel Sánchez Carbonell
Angel Sánchez Carbonell - Director de Crónica Norte. Desde hace 32 años dedicado profesionalmente a la información y entretenimiento (TVE, Onda Cero, Tele Cinco, COPE...) Pero ante todo: un enamorado de la geografía de la península Ibérica. Montañero y aficionado a la gastronomía y la enología. Cuando la vida me lo permite señalizo caminos naturales como Técnico de Senderos de la Escuela Española de Alta Montaña. (EEAM) Pero sobre todo me pierdo por ellos, los disfruto y colecciono para la retina para después volver a compartirlos con los amigos.

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