La posible cesión de una parcela municipal en Colmenar Viejo para un colegio concertado genera posturas encontradas entre el consistorio y colectivos que reclaman priorizar la educación 100% pública.
El Ayuntamiento de Colmenar Viejo se encuentra tramitando el expediente 10.548/2025, que contempla la cesión de la parcela RG-2 a la Comunidad de Madrid. Este terreno, situado entre la carretera de Miraflores y la calle Evangelina Nogales de la Morena, cuenta con una superficie de 21.600 metros cuadrados y, según los datos técnicos del proyecto, tiene una valoración económica de 3,7 millones de euros.
El objetivo de este procedimiento administrativo es la construcción de un centro educativo de régimen privado-concertado. Esta tramitación ha provocado que formaciones como Ganemos Colmenar y sindicatos como STEM manifiesten públicamente su rechazo, al considerar que el suelo de titularidad municipal debería destinarse exclusivamente a infraestructuras de gestión pública directa.
Las alegaciones de Ganemos Colmenar contra la cesión
Desde el grupo municipal Ganemos Colmenar han expresado su negativa a lo que califican como un «regalo» de patrimonio local. La formación sostiene que la cesión gratuita de este suelo para un centro privado «no tiene ningún sentido» y defienden que, ante el crecimiento poblacional del municipio, las nuevas infraestructuras deben ser gestionadas íntegramente por la administración pública.
En este sentido, el partido ha anunciado la presentación de alegaciones contra el expediente y una moción al Pleno. Según sus portavoces, el municipio arrastra carencias históricas: «Colmenar Viejo lleva esperando más de 20 años por el 4º Instituto Público en La Estación, y 8 años desde que se cedió la parcela para el Colegio Público de Adelfillas». Para Ganemos, la prioridad actual debería ser el cumplimiento de estos proyectos previos antes de facilitar suelo para la iniciativa concertada.

La visión sindical: saturación y falta de plazas
Por su parte, la plataforma STEM (Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Madrid) coincide en solicitar la paralización del proyecto en la parcela RG-2. Su portavoz, Ramón Carrillo Álvarez, ha señalado en declaraciones a medios locales que la necesidad de plazas públicas en Colmenar es «acuciante». Según la visión del sindicato, los tres institutos públicos actuales presentan una sobrecarga que afecta al día a día de los alumnos.
Carrillo afirma que se están produciendo situaciones de falta de espacio en los centros existentes: «Se han llegado a habilitar aulas en baños para conseguir espacios», ha declarado el portavoz, aludiendo también a la reconversión de bibliotecas, laboratorios y aulas de música en espacios de clase común debido al incremento de líneas. Solo en el pasado curso, los institutos del municipio sumaron 22 grupos de 1º de ESO, lo que para el sindicato justifica la licitación urgente del cuarto instituto público demandado desde hace años.
El debate sobre la elección de centro y el uso del suelo
Otro de los puntos de fricción es el argumento de la libertad de elección que suele acompañar a la creación de centros concertados. Desde la Plataforma por la Escuela Pública de Colmenar Viejo, se cuestiona este concepto si no se garantiza primero una red pública suficiente. Ramón Carrillo puntualiza que «no hay libertad de elección si las familias no pueden elegir entre la pública y la concertada, si no hay plazas suficientes en la pública».
El sindicato sostiene que la cesión de terrenos públicos de forma gratuita o a precios reducidos no es un fenómeno aislado en Colmenar, sino una práctica que se observa en otras zonas de crecimiento de la región. Por ello, exigen un compromiso firme para que el patrimonio municipal se utilice para reforzar la red de centros de titularidad pública, garantizando así una planificación que responda a las necesidades demográficas del municipio sin recurrir a la gestión privada de suelo común.










