La falsificación de perfumes es cada vez más común, por ello te ofrecemos una serie de consejos para que averigües si tu nuevo aroma es verdadero o no. La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) recomienda fijarse en la calidad del papel, el estuche, el frasco y el etiquetado del producto.

Así, el envoltorio de los perfumes falsos hace ruido al tacto y sus pliegues son irregulares; en cuanto a los estuches, los cartones son más rugosos y sin consistencia para proteger el producto, muestran un brillo distinto al original y los colores no presentan contrastes.
Por otro lado, los frascos suelen presentar una mala calidad del vidrio con porosidades, y no están realizados en una sola pieza, apreciándose la junta de unión. Además, dentro del envase, la cánula dispensadora es demasiado larga y no se ajusta al tamaño original. El etiquetado cobra gran protagonismo, dado que es la fuente de información al consumidor.
Pueden causar daños graves a la salud
Uno de los grandes inconvenientes del consumo de perfumes falsificados es la ausencia de garantía de inocuidad. Estos productos no cumplen con la legislación relativa a la seguridad que se le aplica a los perfumes originales. Además, el consumo de productos sin regulación puede ocasionar graves daños a la salud, como irritación ocular, dermatitis, reacciones alérgicas severas, sensibilización (no poder usar más otros productos), manchas en la piel, etc.
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