El Proyecto LIBERA alerta sobre la contaminación que llega del interior de España hasta mares y playas. Colillas y plásticos son los residuos más frecuentes, mientras que solo un 29% de la población conoce que existen sanciones por abandonar basura en la naturaleza. El estudio pone de relieve la necesidad de actuar desde la tierra para proteger los ecosistemas marinos.
Esta es la advertencia que lanza el Proyecto LIBERA, desarrollado por SEO/BirdLife en colaboración con Ecoembes, tras analizar los residuos recogidos entre 2020 y 2024 mediante las herramientas de ciencia ciudadana eLitter y MARNOBA.
El recorrido de la llamada “basuraleza” comienza muchas veces con un gesto aparentemente inocuo: abandonar residuos en espacios naturales o urbanos. Desde allí, el viento y la lluvia arrastran plásticos y colillas hacia ríos y cauces que desembocan en el mar. Durante este trayecto, la basura se fragmenta, generando microplásticos y ampliando su impacto sobre el medio ambiente.
Colillas y plásticos, los residuos más comunes
Según los datos de eLitter y MARNOBA, las colillas encabezan la lista de residuos, con 94.214 unidades registradas, seguidas de fragmentos de plástico y envases, con 48.526. Este patrón se repite tanto en espacios naturales del interior como en las zonas costeras, evidenciando la magnitud del problema y la urgencia de actuar para frenar la llegada de estos residuos al mar.

Conciencia y sanciones: un margen amplio de mejora
Pese a la relevancia del problema, solo un 29% de los españoles conoce la existencia de sanciones por abandonar residuos en la naturaleza. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la cifra desciende al 5,6%, lo que refleja una brecha importante en educación ambiental.
El apoyo a las multas, sin embargo, es amplio: el 77% de la población considera que las sanciones económicas son una herramienta clave para combatir la basuraleza. Otros mecanismos propuestos incluyen limpiezas en entornos naturales y acciones comunitarias para involucrar a la ciudadanía en la prevención.
Ley 7/2022: medidas concretas para frenar la basuraleza
Para reforzar esta concienciación, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular establece sanciones proporcionales a la gravedad de la infracción. Las multas pueden oscilar desde 2.000 euros en infracciones leves hasta 3,5 millones en casos muy graves que involucren residuos peligrosos.
Estas medidas buscan actuar como disuasorio y recordar que cada acción individual tiene un impacto directo sobre la salud de los ecosistemas y la biodiversidad.
El papel de la ciudadanía
Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes, recuerda que “cada pequeña acción cuenta para poner fin a la basuraleza”. La prevención, la colaboración ciudadana y la aplicación de sanciones efectivas son claves para cortar el recorrido de los residuos antes de que lleguen al mar.
Miguel Muñoz, coordinador de SEO/BirdLife, añade que el abandono de residuos no solo afecta al paisaje, sino que “supone una amenaza directa para la biodiversidad y contamina suelos y aguas”, por lo que la intervención de las autoridades y la concienciación social son fundamentales.










