Desde 1979, esta unidad multidisciplinar ha atendido a más de 17.000 pacientes, consolidándose como un referente en la recuperación de enfermedades cardiovasculares. Actualmente, más de 500 personas confían en sus tratamientos innovadores.
El Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid celebra el 45º aniversario de su Unidad de Rehabilitación Cardíaca, un dispositivo que ha revolucionado la atención de pacientes con patologías cardiovasculares. Desde su creación en 1979, la unidad ha prestado servicios a más de 17.000 personas, marcando un hito en la sanidad española al ser la primera de su tipo en el país.
En la actualidad, esta unidad continúa liderando en el tratamiento de pacientes con problemas cardiovasculares, como infartos de miocardio, al atender a más de 500 pacientes al año, muchos de ellos en situaciones de alto riesgo.
Beneficios comprobados para la salud cardiovascular
Durante una visita al hospital, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, destacó los avances que ofrece esta unidad. Según estudios especializados, los programas de rehabilitación cardíaca generan múltiples beneficios, como mejorar la capacidad física, reducir complicaciones y reingresos hospitalarios, y aumentar la supervivencia de los pacientes. Además, abordan aspectos clave como la recuperación psicológica, el control de factores de riesgo y el retorno a la vida laboral.
“Estos tratamientos no solo prolongan la vida, sino que también mejoran significativamente la calidad de vida de quienes enfrentan este tipo de patologías”, aseguró la consejera.
Tratamiento integral para el paciente
La unidad ofrece un enfoque multidisciplinar, combinando el trabajo de especialistas en Cardiología, Psicología, Psiquiatría, Rehabilitación y Trabajo Social. Este modelo integral garantiza que los pacientes reciban atención desde el momento de su ingreso hasta su recuperación completa.
El tratamiento se desarrolla en tres fases, siguiendo los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS):
- Fase I: Comienza durante el ingreso hospitalario, con un enfoque inicial en estabilizar al paciente.
- Fase II: Se realiza tras el alta y comprende un programa de entrenamiento físico, sesiones educativas semanales, apoyo psicológico con técnicas de relajación y terapias conductuales, y asesoramiento sociolaboral.
- Fase III: Implica un seguimiento a largo plazo para mantener los avances logrados y evitar recaídas.
Ampliación de patologías y reducción de barreras
Desde su fundación, la unidad ha evolucionado significativamente. Hoy, no solo trata infartos de miocardio, sino también otras patologías complejas como insuficiencia cardíaca estable, hipertensión pulmonar, trasplantes de corazón y disfunciones ventriculares severas. Además, pacientes con marcapasos, desfibriladores u otros dispositivos cardíacos también pueden acceder a sus servicios.
El uso de nuevas tecnologías ha permitido a esta unidad atender a un mayor número de pacientes, incluso aquellos que antes no podían acceder a este tipo de tratamientos debido a restricciones clínicas. Actualmente, más del 50% de los pacientes presentan un riesgo alto o muy alto, lo que refuerza la importancia de esta unidad como recurso de referencia.

Una red de apoyo en la Comunidad de Madrid
El Ramón y Cajal no está solo en esta tarea. Otros 19 hospitales públicos de la Comunidad de Madrid cuentan con unidades de rehabilitación cardíaca similares, entre ellos el 12 de Octubre, La Paz, Gregorio Marañón, y Puerta de Hierro. Esta red permite que más pacientes tengan acceso a programas especializados cerca de sus hogares, aumentando así las posibilidades de recuperación.
Una apuesta por la salud integral
La rehabilitación cardíaca no solo trata el corazón, sino que aborda a la persona en su conjunto. Los pacientes aprenden a cambiar hábitos de vida, mejorar su alimentación, realizar ejercicio de manera segura y manejar el estrés. Este enfoque integral no solo salva vidas, sino que también las transforma, devolviendo a los pacientes la confianza y las herramientas para enfrentarse a un futuro saludable.










