España alcanza un récord de longevidad, pero afronta el reto de garantizar los cuidados y la salud en la vejez

La esperanza de vida al nacer en España se sitúa entre las más altas del mundo, pero solo se espera vivir con buena salud una media de 9,7 años tras cumplir los 65

El informe Un perfil de las personas mayores en España 2025, elaborado por personal del Departamento Población del CSIC, arroja luz sobre la profunda transformación que vive la sociedad española. Actualmente, una de cada cinco personas en el país ha superado los 65 años, una cifra que asciende a casi 10 millones de residentes. Esta tendencia de envejecimiento de la población se acelera año tras año.

Los datos constatan un fenómeno de sobreenvejecimiento: la proporción de personas que superan los 80 años ya es del 6,1%, y hay más de 650.000 ciudadanos con más de 90 años. Esta progresión se acentuará drásticamente en las próximas décadas con la llegada a la vejez de las numerosas generaciones del baby boom. Las proyecciones del INE son claras: para el año 2045, la cifra de mayores de 65 años podría superar los 15,9 millones, lo que significaría que casi el 30% del total de habitantes pertenecería a este grupo.

Más años y la creciente ‘feminización de la vejez’

España se consolida como uno de los países más envejecidos de Europa, con una edad media que ya se sitúa en 44,37 años. Este proceso de alargamiento de la vida ha llevado a un máximo histórico de personas centenarias en 2024, alcanzando casi las 16.000. De este grupo que supera el siglo de vida, el informe destaca que más del 80% son mujeres.

La llamada feminización de la vejez es un fenómeno constante en España. Entre el grupo de mayores de 65 años, las mujeres superan a los hombres en un 29,5%. La longevidad de España también se ve reflejada en la alta esperanza de vida al nacer, que en 2023 se situó en 83,77 años de media, siendo de 86,34 años para las mujeres y 81,11 años para los hombres. Es más, al cumplir los 65 años, los españoles pueden esperar vivir, de media, casi 22 años adicionales.

Un aspecto menos conocido de la demografía es que España sigue siendo un destino atractivo para el retiro: el informe constata la presencia de más de medio millón de personas mayores extranjeras, lo que equivale al 5,1% del total de mayores.

El gran interrogante: ¿cuántos años vivimos con buena salud?

Pese a los récords en longevidad, el estudio del CSIC pone el foco en la calidad de esos años extra de vida. La esperanza de vida en buena salud a los 65 años se mantiene en torno a los 9,7 años, con una diferencia mínima entre géneros. Este dato contrasta con el total de años que se espera vivir, lo que subraya la existencia de un periodo significativo donde la salud se ve comprometida.

La estadística es contundente: más de la mitad de las personas mayores de 85 años padece enfermedades crónicas, y un 10,9% de los mayores de 65 años presenta limitaciones graves para realizar actividades cotidianas. El coordinador del informe, Julio Pérez Díaz, demógrafo del IEGD-CSIC, enfatiza la necesidad de un enfoque distinto:

“El proceso de envejecimiento de la población española plantea una cuestión central: no solo cuántos años pueden esperar vivir las personas mayores, sino cuántos de esos años transcurrirán en buena salud. Este interrogante, clave para el bienestar individual, tiene también una dimensión pública, al incidir directamente en la planificación de los servicios sanitarios, sociales y de cuidados”.

El papel crucial de los hábitos de vida

El informe recalca la influencia determinante de los hábitos en la salud a lo largo de los años. Entre la población mayor de 65, se observa que el sobrepeso afecta al 47,2% de los hombres y al 36,4% de las mujeres. En cuanto al ejercicio, solo el 42,5% de las personas entre 65 y 69 años realiza actividad física regular, mientras que el sedentarismo es un problema para el 38,5% de este grupo.

El investigador Diego Ramiro Fariñas, coautor del estudio, insiste en la prevención como clave para el futuro:

“El mantenimiento de un peso saludable, la práctica regular de ejercicio físico y la ausencia de consumo de tabaco se consolidan como los principales factores de prevención frente a enfermedades crónicas y pérdida de autonomía funcional”.

Aunque el acceso a servicios sanitarios en España es generalmente alto, el estudio apunta a la persistencia de barreras económicas y geográficas, especialmente para aquellos mayores que viven en soledad.

La brecha en cuidados y el riesgo de pobreza

Uno de los aspectos más detallados del informe de 2025 es la situación de los cuidados y la dependencia. La realidad es que uno de cada cuatro hogares con personas mayores cuenta con algún miembro en situación de dependencia. A pesar del aumento en la financiación pública para los servicios de ayuda a domicilio, la cobertura sigue siendo insuficiente: solo un 38,4% de estos hogares recibe ayuda a domicilio, dejando a más de 530.000 hogares con necesidades no cubiertas.

En cuanto a la economía, si bien la pensión media de jubilación sigue siendo un pilar fundamental, la brecha de género es notable: la pensión media mensual de los hombres supera los 1.700 euros, mientras que la de las mujeres se sitúa en poco menos de 1.200 euros. El informe también sitúa el riesgo de pobreza entre la población mayor en el 16,9%, siendo las mujeres (18,9%) las más afectadas.

El demógrafo Julio Pérez Díaz resume la conclusión central del estudio, destacando la necesidad de una respuesta pública coordinada:

“En conjunto, los indicadores reflejan un país que vive más y mejor que nunca, pero en el que la salud en los años de vejez sigue siendo un ámbito prioritario de intervención pública. La promoción de estilos de vida saludables, el acceso equitativo a los servicios sanitarios y la atención a la cronicidad y la dependencia se consolidan como pilares esenciales para garantizar un envejecimiento activo y saludable en las próximas décadas”.

Mayor autonomía con menos brecha digital

El panorama de la autonomía en la vejez mejora gracias a los avances educativos y la reducción de la brecha digital. Aunque históricamente el nivel de estudios primarios ha predominado en esta población, las generaciones más jóvenes de mayores demuestran niveles educativos superiores. La tecnología juega un papel clave: el 70,5% de los mayores entre 65 y 74 años utilizan Internet a diario. En el grupo de más de 75 años, el uso constante llega al 34,6%. Este acceso a la tecnología es crucial, ya que permite a los mayores comunicarse, informarse, gestionar servicios y realizar trámites bancarios, lo que fortalece su autonomía y participación social.

El gran reto, según los autores, no es solo «vivir más, sino vivir mejor, con más salud y autonomía durante una vida cada vez más larga”.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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