Estas señales te ayudarán a saber si tu hijo padece trastorno del desarrollo del lenguaje

Uno de cada catorce niños en edad escolar padece trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) -también conocido como trastorno específico del lenguaje (TEL)-, según el estudio epidemiológico SCALES, realizado en el Reino Unido.

trastorno del desarrollo del lenguaje

Se trata de una patología poco conocida entre la población y que afecta a la adquisición y el desarrollo del lenguaje de algunos niños, en cuya habla es frecuente que no aparezcan preposiciones, artículos, adverbios o pronombres: por ejemplo, podrían decir «queca roto» en lugar de «la muñeca se ha roto». De no tratarse, este trastorno puede tener consecuencias, según explican los expertos.

Señales de alarma

Además de la omisión de palabras y problemas con las flexiones verbales, hay otros signos de alerta que pueden hacer sospechar a los adultos de un posible problema.

Otras señales que podemos encontrar son que el niño no preste mucha atención a lo que dicen los demás y que en algunos casos incluso no responda a su nombre, señala Elvira Mendoza, catedrática de Logopedia, doctora en Psicología por la Universidad de Granada y ponente en la Jornada. Mendoza también advierte de que deben tenerse en cuenta los antecedentes familiares, ya que «existe un grado importante de agregación familiar, y es probable que el padre o la madre presentara también problemas de lenguaje», añade.

trastorno del desarrollo del lenguaje

Consecuencias

¿Qué ocurre si un niño que tenga trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) no recibe ayuda? Según los especialistas, la primera dificultad con la que se encontrará es que le costará seguir el ritmo de la clase. Y ese es solo uno de los obstáculos en su aprendizaje. «Si no se lleva a cabo ninguna intervención, los niños con TDL tendrán un desarrollo del lenguaje oral deficiente que provocará problemas en el aprendizaje de la lectoescritura y en el nivel escolar, y acabarán con una gran probabilidad en fracaso escolar», responde Llorenç Andreu Barrachina, director del máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje.

Además, desde Raising Awareness of Developmental Language Disorder (RADLD), una organización creada para concienciar sobre el trastorno del desarrollo del lenguaje, afirman que este trastorno y la dislexia están muy relacionados, y la prueba es que muchos niños con trastorno del desarrollo del lenguaje cumplen los criterios para ser diagnosticados de dislexia, ya que, aunque el pequeño pueda leer en voz alta correctamente, normalmente le cuesta entender lo que ha leído.

Otras dificultades asociadas al TDL son las sociales. El informe The Manchester Language Study, concluyó que a los dieciséis años, el 40 % de las personas con TDL tenía dificultades para interactuar con los compañeros, además de que el 50 % de estos adolescentes había sido víctima de acoso durante la infancia, mientras que ese porcentaje es de menos del 25 % en adolescentes con desarrollo típico.

Cómo actuar

La intervención de los padres es clave para resolver la situación, ya que, según los especialistas, la mejor respuesta es anticiparse a un posible problema. «A edades tempranas como los dos años no podemos afirmar, ni mucho menos diagnosticar, que un niño padece trastorno del desarrollo del lenguaje, sino que solo podremos decir que se trata de un hablante tardío. En muchos casos estos hablantes tardíos evolucionan hacia la normalidad. Pero, en cualquier caso, hay que seguir muy de cerca su desarrollo lingüístico», señala Elvira Mendoza.

De hecho, el TDL no se diagnostica hasta aproximadamente los cinco años. Sin embargo, los expertos coinciden en señalar que debe comenzarse a hacer una intervención logopédica antes incluso de esa edad si se cree que el pequeño puede tener TDL. «En cuanto se tenga alguna sospecha de que el niño no sigue el curso de desarrollo típico del lenguaje se recomienda una intervención, ya que cuanto antes se intervenga, mejor es el pronóstico. Por ejemplo, si a los dos años el niño todavía no habla o tiene muy poco lenguaje, sería ideal que recibiera una estimulación precoz que resultaría muy beneficiosa», explica Llorenç Andreu Barrachina.

Además, en casa pueden ayudar al pequeño estimulando lo máximo que puedan su lenguaje, lo que se traduce en hablarle constantemente, enseñarle nuevas palabras y expresiones y procurar que el niño o la niña cuente con el máximo de experiencias comunicativas posibles. «El logopeda enseñará a los padres técnicas adecuadas de interacción con su hijo. Son lógicas y sencillas, pero los padres no las conocen ni tienen por qué conocerlas», explica Mendoza.

Aurora Cancela Pérez
Aurora Cancela Pérezhttps://www.cronicanorte.es
Aurora Cancela Pérez, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Colmenar Viejo. Es redactora en Crónica Norte desde 2017. Apasionada de la información local y los viajes.

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