En Alcobendas hay un centro donde 65 personas con discapacidad intelectual gravemente afectada tienen casa, colegio y un lugar donde pasar el día, todo junto. Hoy la consejera Ana Dávila ha estado allí, hablando con quienes viven y trabajan en él. Y lo que se lleva de la visita dice más que cualquier cifra.
El recurso lo lleva la Fundación Apsuria y tiene algo que lo hace especial: no separa la vida en compartimentos. Quien vive allí tiene su residencia, puede acudir al colegio de educación especial y cuenta con un centro de día, todo dentro del mismo espacio. Para personas con una discapacidad intelectual gravemente afectada, esto significa estabilidad: caras conocidas, rutinas que no cambian, un entorno que no hay que reaprender cada mañana.
«La integración se construye cada día»
Durante su visita, Ana Dávila no se quedó en lo institucional. Habló con los profesionales, se acercó a los usuarios y compartió una reflexión que resume el espíritu del centro: la integración «no es un objetivo teórico, sino una realidad que se construye cada día».
Y añadió algo que muchos vecinos podrían suscribir sin dudarlo: «Una sociedad es mejor cuando todos tienen la oportunidad de aportar, participar y formar parte de ella». No es una frase hecha: es, precisamente, lo que ocurre en centros como este.

Cuidados que se notan en lo cotidiano
Lo que hace grande a un centro como el de Alcobendas no son los grandes anuncios, sino los pequeños gestos que mejoran la vida diaria. Aquí se están incorporando salas sensoriales tipo Snoezelen, espacios pensados para calmar, estimular y acompañar a través de los sentidos, algo especialmente valioso para personas con discapacidad grave.
También se han sumado dietas texturizadas para quienes tienen dificultades para tragar, y una herramienta digital que permite a las familias mantenerse en contacto con el centro sin depender de llamadas o visitas constantes. Son mejoras pensadas desde lo humano, no desde lo técnico.
Detrás de todo esto, un compromiso económico
Nada de esto sale gratis, claro. La Comunidad de Madrid pone 2,7 millones de euros al año para mantener en marcha las 65 plazas del centro de Alcobendas. Y este apoyo no se queda ahí: forma parte de un nuevo Acuerdo Marco puesto en marcha este año, que ha subido un 31% la inversión destinada a este tipo de recursos en toda la región, hasta alcanzar los 267,5 millones de euros para los próximos cuatro años.
Ese dinero está pensado para sostener y mejorar 1.350 plazas públicas repartidas por toda la Comunidad de Madrid, garantizando que centros como el de Alcobendas puedan seguir funcionando y creciendo.










