Colmenar Viejo se prepara para recibir la primavera con su celebración más emblemática y visual, la Fiesta de La Maya, un rito ancestral que detiene el tiempo cada 2 de mayo. Esta festividad, que combina la pureza de la infancia con la explosión botánica de la sierra madrileña, invita a vecinos y visitantes a ser testigos del renacer de la naturaleza tras el invierno.
El despertar de la vida tras el letargo invernal La Fiesta de La Maya no es solo una fecha en el calendario, sino un símbolo profundo del cambio de ciclo que los habitantes de Colmenar Viejo viven con una devoción renovada cada año. El concepto principal que articula esta jornada es la bienvenida a la luz y a la fertilidad, representadas a través de la figura de las niñas del municipio y la exuberante decoración floral que inunda el casco histórico. En palabras de Nacho Aceña Alcázar, concejal de Festejos de la localidad madrileña: “Esta celebración simboliza el despertar de la naturaleza tras los meses de invierno y la llegada de la primavera, un momento que los vecinos esperan con especial ilusión”. Según explica el edil, el evento logra reunir anualmente a miles de personas que buscan reencontrarse con una tradición que, lejos de estancarse, mantiene intacto el espíritu y la identidad colmenareña. La cita trasciende lo meramente local para convertirse en un imán turístico que celebra la vida en su estado más puro.

¿Qué significa realmente ser una Maya en Colmenar Viejo? Para comprender la magnitud de este evento, es necesario detenerse en la figura central: la Maya. Se trata de una niña que, vestida con sus mejores galas, preside un altar floral con una quietud absoluta. Su atuendo es rico en detalles y simbolismo, destacando las enaguas, la camisa blanca y, sobre todo, el mantón de manila. Este último elemento posee una particularidad fundamental que lo distingue del resto de las niñas que la acompañan: se coloca al revés. La Maya debe permanecer inmóvil y en silencio, como una estatua viviente que encarna la prosperidad futura. Mientras tanto, sus acompañantes se encargan de animar el ambiente, utilizando cepillos para limpiar simbólicamente las prendas de los transeúntes. Es en ese momento cuando resuena la tradicional cantinela: ‘Para La Maya, para La Maya, que es bonita y galana’, una petición de donativo que mantiene viva la interacción entre el rito y el espectador. ¿Es esta quietud un reflejo de la paciencia que requiere la tierra para dar sus frutos? Es una pregunta que muchos visitantes se hacen al observar la solemnidad de las pequeñas protagonistas.
El arte efímero de los altares de flores silvestres La preparación de la fiesta comienza mucho antes de que el reloj marque las doce del mediodía del 2 de mayo. Semanas antes, las familias recorren el campo colmenareño observando el crecimiento de las especies autóctonas, planificando una arquitectura floral que solo durará unas horas. El trabajo de recolección se realiza la jornada previa, convirtiéndose en un día de convivencia y alegría familiar. En la mañana de la festividad, los padres y madres de cada Maya inician el montaje de los altares, donde la biodiversidad de la zona cobra protagonismo. No pueden faltar especies como la flor de piorno, las amapolas, las margaritas o el tomillo salsero, junto a otras variedades como el espino, el laurel o la madreselva. Estas flores silvestres se mezclan armoniosamente con flores de cultivo como las rosas o las petunias, todas ellas dispuestas sobre la colcha, una pieza de ajuar heredada que aporta un valor histórico y sentimental incalculable a la composición.
Una agenda completa para una jornada de tradición y música El programa de actos para este sábado 2 de mayo está diseñado para que el visitante pueda disfrutar de la fiesta en diferentes etapas. La actividad comenzará a las 12:00h en la Plaza del Pueblo con el Concierto del 2 de Mayo, interpretado por la Banda Sinfónica de Colmenar Viejo bajo la batuta de Francisco Juan Rodríguez. Tras el aperitivo musical, el plato fuerte llega a partir de las 17:00h, momento en el que se podrán visitar las seis Mayas participantes en sus respectivas ubicaciones. Los puntos neurálgicos este año serán la calle Feria, la Plaza del Pueblo, la Capilla de Santa Ana y el pórtico de la calle Marqués de Santillana, donde se expondrán dos de ellas. El ambiente estará amenizado por el grupo de dulzaineros Aires Castellanos y el coro Colmenar Canta, asegurando una experiencia sensorial completa. El broche final lo pondrá la ofrenda floral en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora a las 19:00h, seguida de la entrega de diplomas en la plaza principal.
Del olvido histórico al reconocimiento institucional La Fiesta de La Maya ha recorrido un largo camino hasta alcanzar su estatus actual. Existen registros de esta tradición que se remontan a tiempos anteriores a la contienda civil española, tras la cual sufrió un periodo de decadencia que casi la hace desaparecer del mapa cultural. Fue gracias al impulso del Ayuntamiento de Colmenar Viejo a finales de los años setenta cuando se logró recuperar esta joya del folclore. El esfuerzo por preservar este patrimonio ha sido recompensado con importantes distinciones: desde 2005 ostenta el título de Fiesta de Interés Turístico regional y, más recientemente, en 2023, la Comunidad de Madrid la declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Hecho Cultural. Este reconocimiento blinda la fiesta para las futuras generaciones, asegurando que el culto a la naturaleza y la prosperidad siga siendo un pilar fundamental de la identidad serrana.
Un proceso de innovación y apertura a la participación A pesar de su antigüedad, la festividad no vive anclada en el pasado. La Concejalía de Festejos está inmersa en un proceso de mejora continua para hacer la experiencia más atractiva tanto para los vecinos como para los turistas. Uno de los objetivos principales es fomentar la participación activa de las familias del municipio. Aquellos interesados en que sus hijas formen parte de esta tradición pueden contactar directamente con el consistorio a través del correo electrónico festejos@colmenarviejo.com, donde se les facilitará toda la información necesaria para integrarse en alguno de los grupos de las Mayas. Esta apertura busca que la fiesta siga creciendo y evolucionando, manteniendo siempre el respeto por sus raíces pero adaptándose a los nuevos tiempos. Es una oportunidad única para que los más jóvenes comprendan el valor de la naturaleza y el patrimonio compartido.
La importancia de preservar el folclore en el siglo veintiuno En un mundo cada vez más digitalizado y globalizado, eventos como la Fiesta de La Maya actúan como anclas que nos conectan con la tierra y con nuestra historia. La visión de una niña inmóvil rodeada de flores en pleno casco histórico de Colmenar Viejo es una imagen de una potencia visual y simbólica extraordinaria. Nos recuerda que, a pesar de los avances tecnológicos, el ciclo de las estaciones y el despertar de la primavera siguen siendo motivos de celebración y esperanza. La combinación de música, color y devoción popular convierte a esta localidad en el destino imprescindible para este 2 de mayo. Es, en definitiva, un homenaje a la belleza efímera de las flores y a la permanencia de los valores de una comunidad que se niega a olvidar sus orígenes.









