El Hospital público de La Princesa ha dado un salto tecnológico con la llegada de un robot de última generación diseñado para cirugías de columna complejas. Esta herramienta milimétrica busca mejorar la seguridad de los pacientes y reducir los tiempos de ingreso en el hospital. El primer paciente intervenido con éxito ya ha recuperado toda su movilidad tras años de dolor severo.
La sanidad madrileña ha dado un paso firme hacia el futuro de la medicina con una inversión de 1,3 millones de euros en el Hospital de La Princesa. La nueva incorporación es el robot Mazor, un equipo de vanguardia que permitirá realizar unas 60 operaciones anuales en casos de gran dificultad.
El objetivo principal de esta tecnología es ofrecer una solución precisa a problemas que, hasta hace poco, suponían un riesgo elevado o una recuperación muy lenta. Con el uso de este sistema, los cirujanos pueden abordar fracturas de vértebras, tumores en la zona espinal y estenosis del canal, una dolencia común que provoca el estrechamiento del espacio por donde pasan los nervios.
Precisión milimétrica para el paciente
El funcionamiento del robot Mazor combina lo mejor de la ingeniería y la medicina. El sistema utiliza un software avanzado de planificación que crea un mapa en tres dimensiones de la espalda del paciente antes de empezar. Esto permite que los médicos visualicen la anatomía exacta y planifiquen cada movimiento con una exactitud milimétrica en tiempo real.
Durante la intervención, el robot actúa como una guía de máxima fidelidad, facilitando la colocación de implantes con una seguridad que supera los métodos tradicionales. Al reducir el margen de error, también disminuye el riesgo de posibles complicaciones durante la cirugía, lo que aporta una enorme tranquilidad tanto a los profesionales como a las familias de los pacientes.

El éxito del primer usuario operado
La eficacia de esta tecnología ya tiene nombre y apellidos, aunque se mantenga su privacidad. El primer paciente en beneficiarse de este robot fue un hombre de 47 años que sufría de estenosis del canal vertebral. Antes de la operación, su situación era crítica: padecía un dolor severo y una pérdida de sensibilidad en las piernas que le impedía caminar o realizar sus tareas diarias con normalidad.
La operación se realizó el pasado mes de noviembre a cargo del Servicio de Neurocirugía del centro. Los resultados han sido excelentes, ya que el paciente ha logrado una recuperación funcional plena.
Menos tiempo en el hospital y mejor recuperación
Una de las grandes ventajas para los vecinos es que el robot permite realizar cirugías mínimamente invasivas. Esto significa que las incisiones son más pequeñas, lo que se traduce en menos dolor tras la operación y una cicatrización más rápida. Para el paciente, esto supone una disminución significativa de los días de ingreso, permitiéndole volver a su hogar y a su rutina mucho antes que con la cirugía abierta tradicional.
La previsión del hospital es que este recurso se convierta progresivamente en la técnica de elección para la mayoría de los procedimientos complejos. Durante este primer año, se espera que seis decenas de personas pasen por el quirófano bajo la guía de este sistema robótico.
Un centro de referencia nacional en neurocirugía
La llegada del robot Mazor se suma al robot Da Vinci, que ya funciona en el hospital desde el año 2024. El centro atiende a una población de referencia de casi un millón de ciudadanos en la región de Madrid.
La actividad en este hospital es incesante, con más de 700 intervenciones quirúrgicas al año en el área de neurocirugía, incluyendo operaciones cerebrales y de columna de alta complejidad. Además, sus profesionales son expertos reconocidos en tratar enfermedades como el párkinson, la epilepsia o el dolor crónico, recibiendo pacientes de distintos puntos del país.










