Los profesionales médicos de la sanidad pública madrileña han anunciado un parón en su actividad para mediados de este mes. El Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME) lidera esta convocatoria de huelga que busca visibilizar el malestar del colectivo ante las nuevas normativas nacionales y la «precariedad de sus condiciones actuales».
La atención sanitaria en la Comunidad de Madrid se enfrenta a un nuevo escenario de conflicto. El Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME), integrado en la federación CSIT UNIÓN PROFESIONAL, ha hecho un llamamiento oficial para realizar una huelga de 24 horas durante los días 14 y 15 de enero. Esta medida forma parte de una movilización de ámbito estatal coordinada por la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF).
El motivo principal que ha encendido la mecha es el proyecto de renovación del Estatuto Marco que impulsa el Ministerio de Sanidad. Según explican desde la organización, los facultativos se sienten «infrarrepresentados en la negociación y desatendidos en sus demandas». Sostienen que el nuevo texto no reconoce la «singularidad, responsabilidad y trascendencia de su labor en la prestación de la asistencia sanitaria pública», lo que ha derivado en un rechazo frontal por parte del colectivo.
Manifestación en el centro de Madrid
Además del cese de la actividad asistencial, el calendario de protestas incluye una gran manifestación el día 14 de enero. La marcha arrancará a las 10:00 horas frente al Congreso de los Diputados y recorrerá el centro de la capital hasta llegar a las puertas del Ministerio de Sanidad. Con este acto, los médicos buscan trasladar su malestar directamente a los responsables de la política sanitaria nacional, denunciando lo que califican como una persistencia de «agravios y condiciones precarias» en el nuevo modelo legal.
Desde el sindicato SIME consideran que la movilización está “más que justificada”. Su intención es hacer un llamamiento al personal para reclamar al SERMAS la implantación de medidas que «mejoren y dignifiquen, de forma efectiva, el ejercicio profesional de la medicina en el sistema sanitario madrileño», independientemente de lo que ocurra finalmente con la negociación a nivel nacional.

Las exigencias del colectivo médico
Para entender el alcance de este parón, es necesario desgranar el listado de peticiones que el sindicato ha puesto sobre la mesa. Entre sus principales reivindicaciones, exigen:
- «Mantener el respeto a la singularidad y responsabilidad del trabajo médico y facultativo, en los términos que recoge actualmente la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS)».
- «Modificar la jornada complementaria (guardias) y los descansos (posguardia) con el objetivo de reducirlos progresivamente hasta lograr jornadas máximas de 12 horas consecutivas».
- «Iniciar el procedimiento legal para conseguir la aplicación de coeficientes reductores que hagan posible la jubilación anticipada del personal médico».
- «Financiar íntegramente todas las actividades de formación, docencia e investigación del personal facultativo».
- «Regular el exceso de demanda, tanto en Atención Primaria como a nivel hospitalario, mediante programas especiales de absorción voluntaria con una compensación adecuada».
Además de estos puntos técnicos, el sindicato pone el foco en la calidad de vida de los trabajadores, cuestionando públicamente: «¿Por qué no podemos aspirar a una jornada laboral de máximo 35 horas semanales, como el resto de trabajadores? ¿Y qué ocurre con nuestro derecho a la conciliación con la vida familiar y personal?».
Hacia un modelo de Estatuto Propio
La solución definitiva para el colectivo pasa por un cambio estructural en su relación con la administración. Desde la organización sindical son tajantes al afirmar que la mejor manera de garantizar sus intereses es a través de un marco legal específico. Según sus propias palabras, “Sin un Estatuto Médico no hay sanidad”.
Defienden que los propios profesionales son quienes mejor pueden proteger sus condiciones laborales y que «no deben renunciar a la mejora de sus condiciones laborales ni a la defensa de sus derechos profesionales para suplir la carencia estructural de profesionales». Con estas premisas, los facultativos se preparan para dos jornadas de protesta que buscan forzar una negociación real sobre la retribución del precio de la hora de guardia, la movilidad voluntaria y la jubilación flexible con el cómputo de todo el tiempo trabajado.











