La capacidad de recuperación de los bosques de la Amazonia ha disminuido desde principios de la década del 2000

Un nuevo estudio ha revelado que la capacidad de recuperarse de sucesos como las sequías o los incendios ha disminuido sistemáticamente en más de tres cuartas partes del ecosistema

En unas tres cuartas partes de la Amazonia, la capacidad de recuperación de los bosques ante las perturbaciones ha disminuido desde principios de la década de 2000, lo que los científicos consideran una señal de alarma

Un nuevo estudio, que analiza datos de la vegetación amazónica tomados por satélite, ha revelado que la resiliencia de la selva amazónica −la capacidad de recuperarse de sucesos como las sequías o los incendios−, ha disminuido sistemáticamente en más de tres cuartas partes del ecosistema desde principios de la década de 2000.

La investigación, llevada a cabo por Chris Boulton y Tim Lenton, de la Universidad de Exeter (Reino Unido), y Niklas Boers, de la Universidad Técnica de Múnich y el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam (Alemania), ilustra la necesidad de minimizar el uso de la tierra por parte de los humanos en la región amazónica y limitar las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. 

Bosques Amazonia

Punto de inflexión

Según los autores, la Amazonia podría alcanzar pronto un punto de inflexión, cuyo cruce desencadenaría una muerte regresiva de la vegetación y convertiría gran parte de la selva en sabana. Esto tendría importantes repercusiones en la biodiversidad, el almacenamiento global de carbono y el cambio climático.

No está claro cuándo podría alcanzarse ese punto crítico, pero el estudio afirma que la pérdida de resiliencia es “consistente” con la proximidad de un punto de inflexión.

Pérdida pronunciada

Los científicos analizaron 30 años de datos obtenidos vía satélite, lo que reveló la disminución de la resiliencia desde principios de la década de 2000, con pérdidas más pronunciadas en las zonas más secas, así como en las regiones situadas a menos de 200 kilómetros de grandes explotaciones y asentamientos.

El estudio utilizó varias fuentes de datos, incluidos los de la profundidad óptica de la vegetación (VOD, por sus siglas en inglés), una medida de la biomasa total de los árboles y otras plantas en una zona determinada.

A pesar del cambio climático, las precipitaciones medias en la Amazonia no han cambiado drásticamente en las últimas décadas. Sin embargo, las estaciones secas se han alargado y las sequías se han vuelto más frecuentes y graves.

Las mediciones de VOD del estudio sugieren que la biomasa general ha disminuido ligeramente, pero la pérdida de resiliencia es mucho más pronunciada. Los investigadores hacen hincapié en esta distinción entre la resiliencia y el “estado” medio de la selva tropical.

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Paula de Marcos Aragónhttps://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en prácticas en Crónica Norte desde 2021. Aficionada a la fotografía y a los reportajes y documentales de periodismo de investigación.

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