La peña «El Coñazo» de Alalpardo: Historia y secretos de la peña más antigua de Madrid en su 50 aniversario

La emblemática Peña El Coñazo de Alalpardo conmemora sus cincuenta años de historia viva con la presentación de un libro que rescata las anécdotas, el arraigo social y el carácter integrador de una de las peñas más longevas de la Comunidad de Madrid.

¿Cómo un viaje transformó la identidad de todo un pueblo?

El origen de las grandes tradiciones suele esconderse en los lugares más insospechados. En el caso de Alalpardo, la chispa prendió en el verano de 1976 gracias a la inesperada iniciativa de su párroco, Miguel Bezunartea. Lejos de encorsetar el ocio de los jóvenes del municipio, el sacerdote impulsó a los mozos locales a emprender un viaje hacia los Sanfermines de Pamplona. Aquella experiencia en tierras navarras no fue un simple viaje de vacaciones; supuso una inmersión absoluta en un modelo de convivencia, hospitalidad y alegría callejera que transformó para siempre la visión festiva de la juventud de la época y sembró la semilla de lo que vendría después.

Al regresar al municipio, cautivados por la camaradería y la energía de las calles pamplonesas, aquellos jóvenes decidieron plasmar ese mismo espíritu en sus propias fiestas patronales. Con presupuestos mínimos pero un entusiasmo desbordante, adquirieron un bombo, adoptaron el color blanco en su vestimenta y comenzaron, de forma literal y divertida, a «dar el coñazo» a sus vecinos para animar el ambiente. Lo que nació como una algarada juvenil maduró rápidamente hasta convertirse en una estructura organizada, adoptando el color morado para sus pañuelos y boinas, elementos que hoy forman parte indisoluble de la estética cultural de toda la comarca.

¿De qué manera el crecimiento de una peña se refleja en sus fiestas?

Hablar de los últimos cincuenta años de la Peña El Coñazo es, en gran medida, trazar una crónica paralela del desarrollo social de Alalpardo. La evolución de esta agrupación vecinal no se puede entender de manera aislada al crecimiento armónico de una localidad que ha sabido modernizarse, expandir sus infraestructuras y consolidar unos servicios públicos de altísima calidad sin perder en el proceso su alma rural ni sus lazos comunitarios. La peña se convirtió de este modo en un catalizador de la vida pública, un espacio donde los nuevos residentes y las familias de toda la vida encontraban un punto de unión inmejorable.

A lo largo de las décadas, la agrupación demostró que su implicación iba mucho más allá del mero entretenimiento veraniego. Su colaboración activa en cada evento cultural, deportivo y benéfico del municipio la situó como el motor vertebrador de la festividad local. Desde la organización de la emblemática procesión de las velas hasta el arraigado ritual de la quema del mozo, la presencia de sus miembros ha garantizado la continuidad de un patrimonio inmaterial que define el orgullo de pertenecer a este municipio madrileño, convirtiéndose en un verdadero referente asociativo.

¿Qué secretos encierra el libro del cincuenta aniversario?

Para dejar constancia física de este medio siglo de andadura (1976-2026), la sala Al-Artis se vistió de gala el pasado sábado cuatro de julio, registrando un lleno absoluto en el que era imposible encontrar un solo asiento libre. Vecinos de todas las edades acudieron a la llamada de la memoria para presenciar la puesta de largo del libro conmemorativo de este cincuenta aniversario, una obra redactada minuciosamente por los investigadores locales Benito de la Mata Solano y María José Merino de Mesa. El volumen no se presenta como una fría sucesión de fechas y datos administrativos, sino como una narración vibrante y sensorial.

Quienes se adentren en sus páginas descubrirán un relato que, tal y como explicaron sus autores durante el multitudinario acto, huele a pólvora, a la frescura del zurracapote, al estruendo de los bombos y las charangas, y a la profunda amistad que ha cohesionado a varias generaciones de madrileños. El libro funciona como un espejo en el que se miran los rostros de cientos de vecinos que, de una forma u otra, han sostenido el tejido asociativo del pueblo. Durante la presentación, la emoción se hizo evidente con la proyección de vídeos históricos que rescataron imágenes en blanco y negro y grabaciones analógicas de los primeros años de festejos.

¿Por qué esta Peña resiste el paso del tiempo?

Uno de los momentos más significativos de la gala fue el reconocimiento explícito a la cooperación intermunicipal. La Peña El Coñazo no ha caminado sola durante estas cinco décadas; por ello, el evento sirvió para estrechar lazos con agrupaciones homólogas invitadas de localidades vecinas como San Sebastián de los Reyes, Fuente el Saz, Algete y El Casar. Esta red de fraternidad demuestra que el asociacionismo en la zona norte de Madrid goza de una salud de hierro y comparte unos valores comunes basados en la preservación de la cultura popular frente a la creciente despersonalización urbana.

El acto incluyó la entrega de diplomas y ejemplares del libro a personas clave en la trayectoria de la peña, así como a las instituciones y entidades que han arrimado el hombro desde 1976. Entre los hitos históricos rememorados con especial orgullo por los asistentes destacó la primera imposición del pañuelo a San Sebastián por parte de un mozo de la peña, un gesto simbólico que con los años pasó de ser una travesura juvenil a convertirse en un acto institucional respetado por las autoridades locales y los representantes de los estamentos culturales de la región.

¿Cuál es el legado de una tradición que se hereda de padres a hijos?

En un entorno globalizado donde las pantallas y el ocio individual ganan terreno, la persistencia de colectivos como este plantea una reflexión necesaria sobre la importancia de los espacios comunes. La peña ha sabido romper las barreras generacionales, logrando que los nietos de aquellos fundadores de 1976 vistan hoy con el mismo orgullo el pañuelo morado y custodien el himno oficial de la peña, compuesto apenas dos años después de su creación. No se trata de una mirada nostálgica hacia el pasado, sino de una plataforma activa que mira al futuro con optimismo y capacidad de renovación.

La historia de Alalpardo y de su peña más antigua demuestra que la identidad cultural no es algo estático que se guarda en un museo, sino un proceso dinámico que se construye en la calle, compartiendo un vaso de zurracapote, escuchando el ritmo monótono y potente del bombo y manteniendo la puerta abierta a todo aquel que quiera sumarse a la celebración. Porque «La Unión hace la fiesta» Cincuenta años después, aquel mandato informal del párroco Bezunartea sigue plenamente vigente, demostrando que la verdadera riqueza de un pueblo reside en la memoria compartida y en la alegría colectiva de sus habitantes.

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Angel Sánchez Carbonell
Angel Sánchez Carbonell
Ángel Sánchez Carbonell - Director de Crónica Norte. Desde hace 37 años dedicado profesionalmente a la información y entretenimiento (TVE, Onda Cero, Tele Cinco, COPE...) Pero ante todo: un enamorado de la geografía de la península Ibérica. Montañero y apasionado por el mundo del vino, Miembro de la Unión Española de Catadores. Cuando la vida me lo permite señalizo caminos naturales como Técnico de Senderos de la Escuela Española de Alta Montaña. (EEAM) Pero sobre todo me pierdo por ellos...

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