Las bibliotecas públicas de Madrid incorporan lupas inteligentes para facilitar la lectura a personas con problemas visuales

Los nuevos equipos, de fabricación española, funcionan de forma autónoma y admiten varios idiomas

Leer un libro, una revista o cualquier documento impreso puede ser una tarea difícil, o directamente imposible, para quienes tienen una discapacidad visual. Para reducir esa barrera, la Comunidad de Madrid ha instalado lupas inteligentes en sus bibliotecas públicas: unos dispositivos capaces de escanear el texto de cualquier obra y transformarlo en audio en cuestión de segundos.

El funcionamiento es sencillo. El usuario coloca el material impreso bajo el dispositivo, que escanea el contenido de forma inmediata y lo convierte en voz. A través de unos auriculares, puede escuchar el texto a su propio ritmo, ya que el sistema permite ajustar tanto el volumen como la velocidad de la narración. No se necesita ayuda de ningún tipo: el diseño está pensado para que cada persona pueda utilizarlo de manera completamente autónoma.

Estos dispositivos han sido desarrollados en España y están disponibles en los 15 centros de la Red de Bibliotecas Públicas de la región, en los bibliobuses que recorren distintos puntos de la Comunidad y también en la Biblioteca Regional.

Un sistema que funciona en varios idiomas

Una de las características más útiles de estas lupas es su capacidad para trabajar con distintas lenguas. El sistema no se limita al castellano, sino que también es compatible con las lenguas cooficiales del Estado y con idiomas extranjeros, lo que amplía considerablemente su utilidad para una parte importante de los usuarios de las bibliotecas madrileñas.

Esta versatilidad es especialmente relevante en una región como Madrid, con una población diversa y con lectores que acceden a fondos bibliográficos en múltiples idiomas.

La Biblioteca Luis Rosales, un espacio de referencia en Carabanchel

Entre todos los centros de la red, la Biblioteca Pública Luis Rosales, situada en el distrito de Carabanchel, cuenta con un espacio específico en su primera planta dedicado a usuarios con discapacidad visual. Allí, además de las lupas inteligentes, se han instalado atriles y telelupas, y se ha organizado una colección especializada cuyos materiales están identificados de forma concreta en el catálogo bibliográfico para facilitar su localización.

Este centro no se limita a ofrecer el equipamiento: también organiza actividades culturales y sesiones de formación en torno a estos recursos, y mantiene una colaboración activa con centros escolares y asociaciones del entorno. Se trata de un punto de referencia dentro de la red para todo lo relacionado con la accesibilidad a la lectura.

Más servicios para personas con discapacidad en las bibliotecas madrileñas

La instalación de estas lupas se enmarca en una política más amplia de la red de bibliotecas públicas de la región orientada a garantizar el acceso a la cultura a personas con distintos tipos de discapacidad. Los recursos disponibles son variados y cubren diferentes necesidades.

El servicio Telebiblioteca, por ejemplo, es un proyecto gratuito que lleva los fondos de la red directamente al domicilio de sus usuarios. Está dirigido a mayores de 70 años y a personas con una discapacidad igual o superior al 33%, y en la actualidad cuenta con 1.860 usuarios registrados en toda la Comunidad.

Por otro lado, diez bibliotecas de la red disponen de bucle magnético, un sistema que permite seguir proyecciones, conferencias o mesas redondas sin interferencias sonoras, especialmente útil para personas con audífonos o implantes cocleares.

En materia de accesibilidad para personas sordas, varios centros cuentan con una sección específica de lengua de signos, que incluye películas subtituladas y materiales orientados tanto al aprendizaje como al uso cotidiano de esta forma de comunicación.

Lectura fácil y formatos alternativos

Para quienes tienen dificultades lectoras de otro tipo, la red dispone de una colección de libros adaptados agrupada bajo el nombre de sección Lectura Fácil. Estos materiales están diseñados para lectores con distintas disfunciones lectoras y ofrecen los contenidos de forma más accesible, con un lenguaje simplificado y una presentación visual más clara.

A todo ello se suman los audiolibros y el préstamo digital, dos opciones que permiten disfrutar de los fondos de la biblioteca sin necesidad de acudir físicamente al centro ni de manejar un ejemplar impreso. En conjunto, la red ofrece un abanico amplio de posibilidades para que la lectura sea una actividad al alcance de cualquier persona, independientemente de sus capacidades.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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