Un análisis exhaustivo de las investigaciones científicas de las últimas dos décadas, liderado por Javier Tubío Ordóñez, Verónica López Fernández y Sandra Santiago Ramajo, junto con Mónica Gutiérrez Ortega de la Universidad de Valladolid, ha puesto sobre la mesa una realidad preocupante: los niños nacidos antes de término tienen hasta un 50% más de probabilidades de necesitar apoyo educativo, especialmente en matemáticas.
Las habilidades matemáticas no se limitan a contar o sumar. Desde la infancia, los niños aprenden a clasificar, comparar tamaños y cantidades, y poco a poco enfrentan problemas cada vez más complejos. En los niños prematuros, estas habilidades pueden desarrollarse con retraso o dificultad, algo que a menudo pasa desapercibido hasta que el nivel de exigencia escolar aumenta.
Este estudio, publicado en la revista Educational Research Review, destaca que las dificultades no solo se manifiestan en la infancia, sino que persisten durante la adolescencia, afectando la calidad de vida y las oportunidades futuras de estos jóvenes.
¿Qué procesos cerebrales están detrás de estas dificultades?
El trabajo de los investigadores de UNIR apunta a que procesos neurocognitivos clave como la memoria de trabajo, la atención sostenida, el razonamiento numérico y la comprensión lectora están afectados en los niños prematuros. Estas funciones son esenciales para entender y resolver problemas matemáticos.
Por ejemplo, si un niño tiene problemas para mantener la atención o para procesar rápidamente la información, enfrentará mayores retos al intentar resolver un problema de matemáticas que involucre varios pasos o conceptos. La comprensión lectora también juega un papel crucial, ya que dificulta entender enunciados complejos, un obstáculo que puede pasar desapercibido hasta que las tareas escolares se vuelven más exigentes.

¿Y la lectura? ¿También se ve afectada?
No solo las matemáticas se ven comprometidas. Otro estudio realizado por Javier Tubío y su equipo, junto con investigadores de la Universidad de Cádiz, analizó cómo la prematuridad influye en las habilidades lectoras. Publicado en Cognitive Processing, este trabajo revela que los niños prematuros presentan un rendimiento inferior en lectura y ortografía, especialmente los que nacieron extremadamente prematuros.
Aunque algunos aspectos como la rápida denominación y la conciencia fonológica no se ven tan afectados, los procesos relacionados con la fluidez y comprensión lectora sí muestran un impacto significativo. Esto puede traducirse en dificultades para seguir el ritmo escolar y en una menor motivación hacia la lectura.
¿Cuántos niños nacen prematuros y por qué es importante este tema?
Cada año, alrededor de 15 millones de bebés nacen prematuramente en el mundo, un número que ha ido en aumento en las últimas tres décadas. La prematuridad se clasifica en tres grupos: extremadamente prematuros (antes de las 28 semanas), muy prematuros (entre 28 y 32 semanas) y prematuros (antes de las 37 semanas).
Gracias a los avances médicos, la supervivencia ha mejorado y las complicaciones graves se han reducido. Sin embargo, las consecuencias más sutiles, como las dificultades de aprendizaje o problemas de conducta, están ganando protagonismo y requieren atención temprana para evitar que se conviertan en desventajas permanentes.
¿Puede la actividad física ayudar a mejorar estas dificultades?
Una tercera investigación del equipo de UNIR, liderada por Alejandro González Andrade y Javier Tubío, explora cómo la actividad física puede potenciar las funciones ejecutivas y las habilidades matemáticas en niños de primaria. Publicada en el Electronic Journal of Research in Education Psychology, esta revisión muestra que el ejercicio regular, especialmente aquel que implica retos cognitivos —como deportes de equipo o con reglas complejas—, favorece la plasticidad cerebral y mejora la atención, la flexibilidad mental y la capacidad de anticipación.
Estas habilidades son fundamentales no solo para el deporte, sino también para el aprendizaje de las matemáticas y otras áreas académicas. Por eso, fomentar la práctica deportiva desde la infancia puede ser una herramienta clave para apoyar a los niños prematuros en su desarrollo cognitivo.
¿Qué podemos hacer para apoyar a los niños prematuros?
Los estudios realizados por UNIR y sus colaboradores subrayan la importancia de implementar programas de intervención temprana que aborden tanto las habilidades matemáticas como lectoras desde los primeros años. Detectar a tiempo estas dificultades puede marcar la diferencia para que los niños prematuros no queden rezagados en la escuela ni en su vida futura.
Además, promover la actividad física como parte de la rutina diaria puede ser un aliado poderoso para mejorar su desarrollo cerebral y académico.









