El proyecto de transformación urbana del norte de Madrid protagonizó un papel destacado en el encuentro internacional más importante sobre densidad y urbanismo vertical celebrado este año en la capital española.
Madrid ha acogido la edición europea de la Council on Vertical Urbanism (CVU) Europe Conference, uno de los encuentros más relevantes a nivel internacional sobre urbanismo vertical y desarrollo urbano en altura. Al congreso acudieron profesionales de urbanismo, arquitectura, ingeniería, promoción inmobiliaria y administración pública, con un objetivo común: debatir cómo deben crecer las ciudades en un contexto de creciente demanda de vivienda, movilidad y sostenibilidad.
Madrid no fue elegida al azar. El propio presidente del CVU, Shonn Mills, dejó claro por qué la capital española merecía ser el escenario de este debate: «Madrid maneja la densidad de una forma elegante», afirmó, y añadió que «el epicentro de dicha densificación es, precisamente, Madrid Nuevo Norte». Según Mills, el proyecto aporta soluciones reales a dos de los grandes retos de las ciudades actuales: la movilidad y el acceso a la vivienda.
Madrid Nuevo Norte
Madrid Nuevo Norte es el mayor proyecto de renovación urbana en curso en España. Se trata del desarrollo de una nueva zona de ciudad en el norte de la capital, impulsado por la sociedad Crea Madrid Nuevo Norte (CreaMNN), con una combinación de vivienda, oficinas, espacios comerciales y zonas verdes en un entorno diseñado para ser compacto, conectado y caminable.
En el congreso del CVU, Miguel Hernández, director del Área de Estrategia y Desarrollo Corporativo de CreaMNN, presentó la ponencia «Madrid Nuevo Norte: Vertical Urbanism as City‑Making», en la que expuso las bases del proyecto desde una perspectiva que va más allá de los simples metros de altura.

Construir en altura no siempre ha significado lo mismo
Hernández arrancó su intervención con un repaso histórico. Durante siglos, explicó, construir en altura respondía a razones simbólicas: torres, catedrales y pagodas representaban el poder religioso o político de una época. Eso cambió en el siglo XIX: «La combinación de avances técnicos y la concentración del capital privado convirtieron la altura en una operación económica, empezando este fenómeno en ciudades como Nueva York o Chicago», señaló.
A partir de ese momento, los rascacielos permitieron multiplicar el aprovechamiento del suelo en zonas de alto valor, pero también generaron ciudades «definidas por intereses parciales, a menudo desvinculadas del espacio público», según sus palabras. El modelo económico ganó terreno frente a la ciudad pensada para sus habitantes.
El edificio alto no es sinónimo de ciudad habitable
Uno de los mensajes más claros de la ponencia fue que un edificio alto no genera ciudad por sí solo. Hernández puso sobre la mesa ejemplos concretos: a mediados del siglo XX, edificios como la Lever House o el Seagram Building en Nueva York supusieron un avance al liberar la planta baja y abrir plazas al público. Pero también recordó el fracaso de otros modelos de alta densidad sin estructura urbana real, como la «torre en el parque» del arquitecto Le Corbusier: «La altura por sí sola no genera ciudad ni garantiza entornos habitables», subrayó.
Qué propone Madrid Nuevo Norte
El proyecto no plantea la altura como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta. Aunque Madrid Nuevo Norte contará con edificios que superarán los 300 metros de altura, Hernández fue claro al explicar que lo relevante «no es cuánto se puede construir, sino cómo lo que se construye contribuye al sistema urbano».
La propuesta se apoya en tres pilares fundamentales:
- Densidad equilibrada: permite reducir distancias, generar economías de escala y favorecer barrios en los que se puede ir a pie a los servicios del día a día.
- Mezcla de usos: vivienda, oficinas y comercio en planta baja conviven en el mismo espacio para garantizar actividad a cualquier hora y evitar los vacíos que históricamente han sufrido los distritos dedicados a un único uso.
- Movilidad conectada: «La densidad solo funciona si se apoya en un sistema de transporte público eficiente», afirmó Hernández. Madrid Nuevo Norte se plantea con alta conectividad a escala local, metropolitana, nacional e internacional, complementando la idea de la «ciudad de los 15 minutos» con una visión más amplia: «una región de los 45 minutos».
Un proyecto construido con y para los vecinos
Quizás el aspecto que más diferencia a Madrid Nuevo Norte de otros grandes desarrollos urbanos es su proceso de elaboración. Hernández subrayó que el proyecto es «resultado de un proceso basado en acuerdos institucionales, planificación multidisciplinar, participación ciudadana y una intensa coordinación público-privada».
Eso significa que las alturas y las densidades del proyecto no fueron decididas por un único promotor o administración, sino que son el fruto de un consenso alcanzado entre distintos actores a lo largo del tiempo. «Este enfoque ha permitido ajustar la densidad y la altura a las condiciones reales del entorno y a los objetivos compartidos, priorizando la calidad urbana y la respuesta a las necesidades de la sociedad madrileña», concluyó el director de Estrategia de CreaMNN.












