Los vecinos de Paracuellos del Jarama han sido testigos indirectos de una importante operación policial que comenzó por un detalle técnico. El pasado viernes 13 de febrero, las alarmas saltaron no por un ruido sospechoso, sino por los datos de una compañía eléctrica. La empresa detectó un pico de potencia extremadamente inusual en una vivienda unifamiliar de la zona, un consumo que superaba con creces la media de cualquier hogar convencional.
Tras recibir el aviso, agentes de la Comandancia de Madrid iniciaron las comprobaciones pertinentes en las inmediaciones del inmueble para verificar si se estaba cometiendo algún ilícito.
Una vez en el lugar, los agentes de la Guardia Civil no tardaron en encontrar evidencias que respaldaban las sospechas iniciales. Durante las primeras inspecciones oculares y ambientales, los investigadores percibieron un fuerte olor a marihuana que emanaba del exterior de la casa. A esto se sumó el hallazgo de dispositivos de extracción de aire, elementos imprescindibles en las plantaciones indoor para renovar el ambiente y tratar de camuflar el aroma de la sustancia.
Sin embargo, la prueba definitiva antes de entrar en el domicilio fue la confirmación de un enganche ilegal a la red eléctrica. Estos sistemas fraudulentos se utilizan para evitar las facturas astronómicas que generaría el cultivo, pero también suponen un riesgo para la seguridad de la zona debido a la posibilidad de sobrecargas o cortocircuitos en la red pública.
Intervención de más de 2.200 plantas de marihuana
Con las pruebas recabadas y la correspondiente autorización, los efectivos policiales procedieron al registro de la vivienda. En su interior, descubrieron una infraestructura profesional dedicada en exclusiva al cultivo de cannabis. El recuento final de la operación arrojó una cifra de 2.293 plantas de marihuana.
Lo llamativo del hallazgo fue la organización del cultivo, ya que las plantas se encontraban en diferentes estados de floración. Este método permite a los responsables de estas redes mantener una producción continua en el tiempo, asegurando que siempre haya mercancía lista para ser recolectada y distribuida. Además de la droga, la Guardia Civil incautó diversos útiles y herramientas necesarios para el cuidado, riego y mantenimiento del sistema hidropónico o de invernadero instalado en el chalé.
Consecuencias legales para los responsables
La operación finalizó con la detención de dos personas directamente relacionadas con la explotación agrícola ilegal. A ambos se les imputan delitos graves que afectan tanto a la normativa de salud como al patrimonio económico. En concreto, se enfrentan a cargos por un delito contra la salud pública, derivado del cultivo de sustancias estupefacientes, y a otro por defraudación de fluido eléctrico debido a la manipulación de la red eléctrica para alimentar la plantación.










