La Comunidad de Madrid registra una reducción del 50% en los delitos contra explotaciones agrícolas y ganaderas en el último año. El trabajo especializado de los Equipos ROCA de la Guardia Civil se consolida como el factor clave para alcanzar la cifra de criminalidad más baja de toda la serie histórica en la región.
¿Es el fin de la inseguridad en el campo madrileño?
La tranquilidad parece retornar a las tierras de labor y a los establos de la región. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha arrojado datos que invitan al optimismo, pero también a la reflexión sobre la eficacia de los recursos públicos. Según el balance presentado en su reciente visita al Puesto de la Guardia Civil de El Molar, los robos en el sector primario han caído a la mitad en tan solo doce meses.+1
Estamos ante un escenario inédito: el descenso en cifras absolutas supera los 80 delitos respecto al ejercicio anterior. Para el agricultor que teme perder su cosecha o el ganadero que vigila su cabaña cada noche, estas cifras no son solo estadística; representan un respiro tras años de vulnerabilidad en entornos aislados donde el auxilio no siempre llegaba a tiempo.

El factor ROCA: especialistas contra el crimen rural
Detrás de estos números no hay casualidades, sino una estructura diseñada específicamente para combatir la delincuencia en el entorno rural. Los Equipos ROCA (Robos en el Campo), creados en 2013, han evolucionado de ser una unidad de vigilancia a convertirse en una pieza de inteligencia criminal fundamental.
Su labor no se limita a patrullar caminos. Estos agentes realizan una labor de rastreo exhaustiva que incluye la inspección de puntos de venta y el transporte de productos para localizar mercancía sustraída. La pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo han logrado ser tan efectivos este año? La respuesta reside en la especialización: conocen el terreno, hablan el lenguaje de los productores y saben que un tractor robado o una herramienta sustraída puede suponer la quiebra para una pequeña explotación familiar.+2
Drones y tecnología térmica: el nuevo ojo del vigilante
Durante su jornada en El Molar, Francisco Martín pudo comprobar que la Guardia Civil ya no solo cuenta con el tradicional todoterreno. La lucha contra el crimen ha dado un salto tecnológico necesario. El uso de drones permite una vigilancia aérea silenciosa y eficaz en grandes extensiones de terreno, mientras que los binoculares térmicos anulan la ventaja que los delincuentes solían encontrar en la oscuridad de la noche.
Este despliegue de medios materiales es lo que el delegado ha calificado como un trabajo «extraordinario». Sin embargo, cabe cuestionarse si este despliegue es suficiente para cubrir la vasta extensión de la Comunidad de Madrid, que cuenta con cinco puestos especializados de este tipo. Aunque los resultados son «magníficos», la presión sobre los delincuentes debe ser constante para evitar que las cifras vuelvan a repuntar.+2
¿Cómo protegen realmente a nuestros ganaderos y agricultores?
La labor de los Equipos ROCA es integral y va mucho más allá de la detención en el momento del robo. Sus funciones abarcan un espectro que el ciudadano medio suele desconocer:
- Contacto permanente: Existe una línea directa con los colectivos agrarios para recibir información en tiempo real.
- Análisis de información: No solo se persigue el robo, sino que se investiga quiénes son los receptores de la mercancía robada.
- Asesoramiento preventivo: Los agentes explican a los propietarios medidas de seguridad para que sus fincas dejen de ser objetivos fáciles.
- Coordinación total: Colaboran con unidades de élite como el SEPRONA, el Servicio Aéreo o incluso el Grupo de Caballería.
Este enfoque multidisciplinar asegura que el Gobierno de España, según palabras de Martín, ofrezca un «apoyo absoluto» a un sector que a menudo se siente olvidado frente a la prioridad que reciben las zonas urbanas.
Un modelo de éxito que mira hacia el futuro
El hecho de que Madrid registre hoy la cifra más baja de su serie histórica en esta tipología delictiva pone sobre la mesa un modelo de éxito exportable. No se trata solo de presencia policial, sino de tejer una red de seguridad donde el agricultor, el guarda rural y el agente de la Guardia Civil trabajan de la mano.+1
A pesar de las buenas noticias, queda el reto de mantener esta tendencia. La delincuencia rural suele ser itinerante y se adapta rápido a las nuevas medidas de seguridad. Por ello, la coordinación con autoridades judiciales y fiscales para la elaboración de atestados y diligencias es el último eslabón de una cadena que busca, ante todo, que el campo madrileño sea un lugar seguro para producir y vivir.










