OPINIÓN: «Pasen y vean»

Un artículo de opinión de: Silvia Asperilla Sánchez
Concejal no Adscrita del Ayuntamiento de Fuente el Saz

¿Recuerdan aquella maravillosa frase que gritaba el maestro de ceremonias en la
entrada del circo? Pues bien podría haber sido coreada ayer a la entrada al Pleno
Extraordinario que se celebró en el Ayuntamiento de Fuente el Saz de Jarama.
El espectáculo que ofreció el concejal de JxFS, Jorge Muntadas, con algunos
exconcejales y vecinos a la terminación de la sesión plenaria, y que han podido ver en
los vídeos que se han publicado en los medios y redes sociales, fue absolutamente
lamentable, bochornoso y patético.
Me niego a tolerar semejante exhibición de violencia y agresividad en la Sala de
Plenos de una institución pública de la que formamos parte todos los concejales que,
en lugar de querer “lucirnos” y buscar un mal ejercido protagonismo, venimos a los
Plenos, no solo a desplegar nuestra fundamental labor de control y fiscalización del
gobierno, sino también a buscar soluciones y realizar propuestas para conseguir
mejoras en nuestro municipio. Una institución a la que ayer se demostró muy poquito
respeto, tanto por parte de los implicados en el enfrentamiento, como por parte de la
presidencia.
Y es que, en primer lugar, la Presidenta no debió consentir que el exconcejal que
estaba sentado en el público se dirigiera e increpara, durante la sesión, al Sr.
Muntadas (ni a ningún otro concejal). Si alguien del público –sea quien sea- tiene este
comportamiento y no acata las llamadas al orden, debe ser inmediatamente
expulsado. Así de simple.
Pero, dicho esto, que no es baladí, no podemos obviar tampoco la causa del
enfrentamiento, que, en realidad, viene provocada por el propio Sr. Muntadas y su
forma, no solo de hacer política, sino de actuar en su faceta personal, y lo digo con
conocimiento de causa porque, por desgracia, lo hemos sufrido todos los que,
inicialmente, formamos parte de la lista electoral de JxFS, engañados por las
execrables artimañas, manipulaciones y mentiras del Sr. Muntadas, cuyo único
objetivo era conseguir un acta de concejal a cualquier precio, aprovechándose de la
reputación y reconocidos valores de todos los que integramos aquella lista, a los que
después abandonó, menospreciando su labor y su esfuerzo, negándose, incluso, a
darles explicaciones del destino dado por él a las aportaciones que se le entregaron
personalmente antes y durante la campaña, y a otras muchas cuestiones sobre las
que se han suscitado serias dudas.
Por todo ello, diez de los doce miembros de la agrupación nos vimos obligados a
abandonarla, mostrando nuestro más absoluto rechazo al modo de proceder del Sr.

Muntadas, al que ahora se le llena la boca utilizando en sus exposiciones un cuasi
mayestático “nosotros”, en “plural”, al referirse a su grupo municipal que, sin embargo,
ha devenido unipersonal, pues, tras mi salida de la agrupación y mi paso a Concejal
no Adscrita, está formado únicamente por él mismo, aunque su enorme ego ocupe
tanto espacio que bien pudiera necesitar otra silla en el pleno del consistorio.
…Y de aquellos barros estos lodos… porque el concejal Muntadas ha ido
repartiendo su “buen” hacer en todos sus ámbitos, tanto públicos como privados, y lo
ocurrido ayer no es más que el fruto de su siembra y, a la postre, una pequeña dosis
de su propia medicina.
No se puede escupir hacia arriba, Sr. Muntadas.
Y con esto no justifico en modo alguno que se permitiera en un Pleno la actuación del
exconcejal que se encontraba entre el público –pues debió ser cortada de raíz al inicio-
aunque sí me permite, quizá, entender de algún modo la situación que originó aquella
actuación. Ahora bien, es evidente que no era el lugar ni el momento; si alguien tiene
que reclamar algo al Sr. Muntadas tiene dos vías para hacerlo: judicialmente (como ya
hemos hecho algunos) o de forma oficiosa, en cuyo caso, que lo haga en la calle o en
su casa, pero no en la Sala de Plenos de una institución pública a la que
pertenecemos otros muchos concejales que, como anteriormente indiqué, estamos
aquí únicamente para conseguir mejoras para nuestro municipio y nuestros vecinos,
no para escuchar gritos, mentiras e información manipulada (como viene siendo
habitual en sus intervenciones), ni para asistir a lamentables escenas agresivas como
la vivida en el día de ayer, en la que la furia, el exceso y la violencia que emana de los
ademanes y alaridos del Sr. Muntadas son palpables y rotundamente censurables (sea
lo que sea por lo que vengan precedidos).
Por eso, debo afirmar rotundamente que este señor no es ninguna víctima, como él
trata de hacer creer; es receptor de la misma medicina que viene repartiendo, a diestro
y siniestro (distorsionando la información y creando confusión), contra todo y contra
todos. Porque eso es lo único que hace, ruido, mucho ruido, pero no obtiene ningún
resultado por la simple razón de que tampoco lo busca, porque en realidad poco le
importa lo que le pase a Fuente el Saz, ya que él ni reside, ni hace vida, ni tiene nada
en este municipio. Hay que tener cuidado con lo que se siembra, Sr. Muntadas, porque
todo vuelve, y aquí las únicas víctimas reales son todos aquellos vecinos a los que ha
engañado (a muchos de los cuales, a tenor de los que se oye en la grabación que se
ha publicado, además, debe dinero).
Reitero que no era el lugar, ni el momento, porque estas escenas cargadas de
agresividad y provocación no deben permitirse jamás en una institución pública, pero

aquí no hay un pobre cordero atacado por un lobo, sino un ser dañino y carroñero al
que sus propias víctimas se le rebelan, aunque no sea en el sitio adecuado.
Esto no es hacer política. Esto no es buscar el bienestar de los vecinos. Esto no es
tratar de mejorar el municipio. No podemos consentir ni disculpar este tipo de
comportamientos en la sede de nuestro consistorio.
No señores, no; si quieren ver bufones, leones, domadores o payasos, vayan ustedes
al circo, y allí sí, pasen, vean y disfruten todo lo que quieran; pero el que no aporte
nada, que se vaya, y que nos deje trabajar a los que sí estamos aquí, únicamente,
para luchar por nuestro pueblo e intentar regenerar y enriquecer el municipio, pues
falta le hace, a pesar de que a algunos parece no importarles.

Silvia Asperilla Sánchez
Concejal no Adscrita del Ayuntamiento de Fuente el Saz

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