El Parque de Atracciones de Madrid, con un millón de visitantes anuales, afronta su mayor cambio en 59 años

Pocas instalaciones de ocio en Madrid pueden presumir de una historia tan larga sin cambios en sus condiciones. El Parque de Atracciones, que abrió sus puertas el 15 de mayo de 1969, coincidiendo con la festividad de San Isidro, lleva funcionando con los mismos pliegos desde que se adjudicaron en marzo de 1967. Casi sesenta años después, el Ayuntamiento ha decidido que es momento de renovarlos.

Así lo confirmó el alcalde José Luis Martínez-Almeida este martes durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad, donde anunció que en las próximas semanas se publicará la nueva licitación del recinto. El objetivo, según trasladó el consistorio, es darle «un nuevo impulso» al parque y hacerlo «más competitivo» para reforzar su papel como reclamo turístico y de ocio en la capital.

Una concesión de ocho años sin prórroga posible

El nuevo contrato tendrá una duración de ocho años, hasta el 5 de octubre de 2035, y a diferencia de concesiones anteriores, no contempla ninguna posibilidad de ampliación. La empresa que resulte adjudicataria será aquella que presente la oferta más ventajosa para los intereses municipales, según los criterios que fijen los nuevos pliegos.

Lo que sí queda claro desde ya es hacia dónde tendrá que dirigirse el grueso de la inversión: la modernización del recinto y la incorporación de nuevas atracciones serán prioritarias. Pero no será lo único. El operador también deberá destinar parte del presupuesto a mejorar la accesibilidad de las instalaciones, de forma que el parque resulte más inclusivo, y a inversiones de ahorro energético.

El tiovivo, una pieza protegida por contrato

Entre todas las atracciones del parque, hay una que recibe un trato especial en los nuevos pliegos: el tiovivo. No es una atracción cualquiera. Se trata de una pieza fabricada a mano en Francia en 1927 por artesanos de la madera, que el parque adquirió en 1968 a un feriante español.

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Su valor va más allá de lo recreativo. Es una muestra del art déco y el estilo modernista que, según se recoge en la documentación, podría estar perfectamente expuesta en un museo. Se encuentra resguardado bajo una gran pérgola de madera que lo protege de la lluvia y el sol. Precisamente por ese valor arquitectónico, los nuevos pliegos obligan al futuro concesionario a prestar especial atención a su conservación, mantenimiento y consolidación, incluyendo, si fuera necesario, obras de restauración.

Otra condición que marcan las bases es que ninguna obra futura podrá reducir las zonas verdes ni los espacios ajardinados del recinto. Además, cualquier gasto o inversión correrá a cargo del concesionario o de terceros, nunca del Ayuntamiento.

De un proyecto de posguerra a icono madrileño

La historia del parque se remonta mucho más atrás de lo que muchos imaginan. Ya en 1941, el diario ABC informaba de que el Ayuntamiento estudiaba construir una instalación de este tipo en la Casa de Campo, pensada para acoger las verbenas populares que no tuvieran carácter tradicional. La idea tardó en materializarse: no fue hasta 1966 cuando se inició la tramitación para sacarla a concurso público.

El pliego original se aprobó en el Pleno municipal el 26 de diciembre de 1966 y se adjudicó apenas tres meses después, el 31 de marzo de 1967. El 4 de octubre de ese mismo año se entregaron los terrenos, con una concesión inicial de 35 años que después se amplió en 1992 otros 24 años más. Más recientemente, en 2023, el Ayuntamiento aprobó por decreto un reequilibrio económico de la concesión para compensar las pérdidas sufridas durante el confinamiento por la pandemia, lo que llevó la fecha de caducidad hasta el 27 de septiembre de 2027.

Cinco grandes reformas en casi seis décadas

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© Jeremy Thompson

A lo largo de sus 58 años de historia, el Parque de Atracciones ha vivido cinco grandes transformaciones. La primera llegó nada más abrir, en los años setenta, con la incorporación de atracciones como la noria, el Jet Star o la Casa magnética. En los noventa llegó la ampliación de la zona noreste, donde hoy se ubican atracciones como las Sillas voladoras, el Aserradero o el Rotor.

Ya en 1998 se configuraron las cinco áreas temáticas que sigue teniendo el parque en la actualidad. Entre 2005 y 2006 llegaron las dos atracciones más populares entre el público: las montañas rusas Abismo y Tarántula. La reforma más reciente se desarrolló en dos fases, en 2014 y 2018, y dio forma a la zona infantil dedicada a Nickelodeon.

Hoy el recinto cuenta con más de 30 atracciones activas, aunque a lo largo de su historia ha llegado a sustituir cerca de cuarenta, entre ellas Siete picos, el Barco pirata, el Barco del Mississippi o la propia Casa magnética.

Un millón de visitantes al año, sobre todo familias

El Parque de Atracciones de Madrid recibe alrededor de un millón de visitantes anuales, y su público es mayoritariamente de la propia región. El perfil predominante son familias con niños de entre 6 y 12 años, junto con un grupo importante de jóvenes de entre 14 y 18 años, lo que confirma su papel como punto de encuentro intergeneracional para el ocio en la capital.

Con la nueva licitación a punto de publicarse, el parque encara una etapa que promete renovar buena parte de su oferta sin perder aquello que lo hace reconocible, empezando por ese tiovivo centenario que sigue girando bajo su pérgola de madera desde hace casi un siglo.

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Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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