El aparcamiento de la plaza de Colón de Madrid inicia hoy una transformación integral que durará 16 meses y supondrá una inversión de 6,7 millones de euros. El proyecto dotará al barrio de 570 plazas, reservando por primera vez una parte para residentes con abonos mensuales de 70 euros.
A partir de este lunes, 2 de febrero, los operarios han comenzado los trabajos en el aparcamiento subterráneo de la plaza de Colón. El Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, ha diseñado un plan para que esta infraestructura deje de ser exclusivamente de rotación y pase a tener un modelo mixto.
Lo más relevante para quienes viven o trabajan en la zona es la creación de 150 plazas reservadas para residentes y comerciantes. Hasta la fecha, este aparcamiento solo permitía el estacionamiento por horas, lo que dificultaba el día a día de los vecinos. Con el nuevo sistema, se habilitarán abonos mensuales de 70 euros, un precio competitivo que busca aliviar la falta de espacio para aparcar en el entorno del distrito de Salamanca.
Distribución y modernización de las instalaciones
El proyecto contempla un total de 570 plazas para coches y ocho para motos, repartidas en tres niveles subterráneos. La seguridad y la accesibilidad son dos de los pilares de la obra, ya que se renovarán por completo la arquitectura, las instalaciones eléctricas y los sistemas de ventilación para cumplir con la normativa vigente. De las plazas totales, 18 estarán adaptadas para personas con movilidad reducida.
La organización por plantas quedará definida de la siguiente manera: en el primer sótano se ubicarán dos plazas para vehículos y tres para motos; el segundo sótano albergará 279 plazas para coches y dos para motocicletas; y el tercer sótano contará con 289 puestos para coches y tres para motos. Además, se ha apostado fuertemente por la movilidad eléctrica, instalando 156 puntos de recarga: 113 destinados al público general y 43 específicos para los residentes.
El futuro centro logístico bajo la plaza
Más allá del aparcamiento para vehículos particulares, el plan municipal incluye una segunda fase estratégica: la reconversión de la actual base de grúas de la EMT. Este espacio de más de 5.000 metros cuadrados se transformará en un hub de logística urbana, diseñado para que el reparto de mercancías en el centro de la ciudad sea más ordenado y menos contaminante.
Este centro logístico dedicará 4.000 metros cuadrados a tareas de carga y descarga, envío de productos sin almacenamiento y taquillas para recoger paquetes. La intención es que las furgonetas de reparto realicen sus trayectos en horas valle o por la noche, evitando saturar el tráfico en las horas punta. Los otros 1.300 metros cuadrados se destinarán a servicios como carsharing, Bicimad y un sistema de intercambio de baterías para vehículos eléctricos.










