Con casi un millón de euros invertidos, las calles Hiedra e Iris, situadas en el corazón de El Soto de La Moraleja, están experimentando una profunda renovación que promete mejorar de forma sustancial la vida diaria de los vecinos. Esta intervención integral busca no solo embellecer estas vías, sino también hacerlas más accesibles, seguras y funcionales para peatones y conductores.
Desde la última semana de junio de 2025, los trabajos avanzan con el objetivo claro de eliminar barreras arquitectónicas que dificultaban la movilidad peatonal, especialmente para personas con movilidad reducida o carros infantiles. Se están creando itinerarios peatonales cómodos y perfectamente pavimentados, con vados y accesos a parcelas adaptados a la normativa de accesibilidad. La iniciativa no solo beneficia al tránsito a pie, sino que también mejora las infraestructuras viales existentes entre las calles Zarzamora y Jazmín.
Además, se están renovando las redes de recogida de aguas pluviales y se lleva a cabo la limpieza y reparación de colectores, todo ello para evitar problemas habituales derivados del drenaje inadecuado. El alumbrado público se reforzará con un mayor número de puntos de luz, lo que tendrá un impacto directo en la seguridad nocturna del barrio.
Más verde, mejor señalizado y con tráfico calmado
La remodelación no olvida la importancia del entorno natural ni la organización del tráfico. Se plantarán nuevas especies de árboles para renovar el arbolado, en un esfuerzo de contribuir a un ambiente más fresco y saludable. En paralelo, el mobiliario urbano será reemplazado por modelos más modernos que aportan comodidad y estética a la calle.

Para facilitar aún más la seguridad, se renovará la señalización tanto vertical (señales) como horizontal (marcas viales), y se incorporarán reductores de velocidad tipo “lomos de asno”. Esta medida busca calmar el tráfico, reduciendo la velocidad del vehículo y protegiendo a peatones y ciclistas en un barrio donde la tranquilidad y seguridad son prioritarias.
El asfaltado de la calle Zarzamora forma parte del plan para dotar la zona de una infraestructura más uniforme y resistente al paso diario de coches y bicicletas.
Un proyecto esperado y planificado para mínimos inconvenientes
Cristina Capdevila, concejal responsable del Distrito Urbanizaciones, ha recordado que esta obra es “una mejora largamente reclamada que llevaba más de cinco años aprobada y sin ejecución”. Este giro en la gestión ha permitido que, tras dotarla de presupuesto, se iniciara finalmente la reforma con un plan bien diseñado para minimizar molestias.
La puesta en marcha de los trabajos en verano busca aprovechar el menor flujo vehicular y peatonal en el barrio durante el periodo vacacional, lo que facilita la circulación y reduce las incomodidades para residentes. Aunque la duración estimada es de seis meses, las autoridades procuran que el día a día se altere lo menos posible, manteniendo la tranquilidad vecinal y el acceso a las viviendas.










