Retirados 200 nidos de oruga procesionaria en los parques de Tres Cantos

Ante cualquier incidencia relacionada con la procesionaria en zonas verdes municipales, los vecinos pueden comunicarlo a los servicios municipales de Tres Cantos para que actúen con la mayor brevedad posib

La oruga procesionaria lleva meses siendo el objetivo prioritario de los servicios municipales de Tres Cantos. Lo que arrancó en octubre como una campaña preventiva de tratamientos en el arbolado urbano se refuerza ahora, en los primeros días de marzo, con una actuación directa sobre los nidos visibles: los llamados bolsones, esas masas algodonosas que cuelgan de las copas de los pinos y que resultan tan características de esta época del año.

El equipo de Parques y Jardines del Ayuntamiento trabaja estos días de forma selectiva, identificando uno a uno los pinos afectados y extrayendo manualmente los bolsones. La intervención abarca la práctica totalidad del arbolado municipal: casi 7.500 pinos distribuidos por parques, jardines y espacios verdes de la ciudad.

200 nidos retirados hasta la fecha

El balance provisional de la campaña ya arroja resultados concretos. El concejal de Servicios Públicos, Pedro Fernández, ha confirmado la retirada de «alrededor de 200 nidos en toda la ciudad» y ha explicado que esta actuación tiene un carácter complementario dentro de un programa más amplio: «La retirada de los bolsones es una actuación complementaria que se realiza durante los meses de invierno y comienzos de primavera para reforzar el control de esta plaga en aquellos pinos donde se detecta presencia de nidos, tras los tratamientos preventivos realizados en otoño».

La retirada manual se concentra precisamente en este tramo del calendario porque es el momento en que las orugas alcanzan su mayor desarrollo dentro de los nidos, antes de descender al suelo para enterrarse y completar su ciclo vital. Actuar ahora permite reducir la población de forma significativa y limitar los riesgos asociados al contacto con estos insectos.

Un programa anual que combina varias técnicas

La campaña de este invierno no es una medida aislada, sino parte de una estrategia continua que el Ayuntamiento mantiene a lo largo de todo el año. Tal y como ha subrayado el concejal Fernández, «el Ayuntamiento mantiene un programa anual de control de la procesionaria que combina diferentes técnicas para proteger el arbolado urbano y garantizar la seguridad de los vecinos, especialmente en zonas muy transitadas como parques, áreas infantiles o entornos escolares».

Cada otoño, los técnicos municipales aplican tratamientos fitosanitarios mediante endoterapia, una técnica que consiste en inyectar directamente en el tronco del árbol un producto que actúa desde el interior, sin dispersarse al exterior. Este método preventivo es el que sienta las bases del control de la plaga, y la retirada manual de nidos que se lleva a cabo en invierno y primavera actúa como refuerzo sobre los ejemplares en los que, a pesar del tratamiento, se ha detectado presencia de bolsones.

Por qué es importante controlar esta plaga

La oruga procesionaria del pino no es solo una amenaza para los árboles. Su impacto afecta también directamente a las personas y a los animales. En lo que respecta al arbolado, una infestación severa puede provocar la defoliación completa de un pino, lo que debilita el árbol de manera progresiva y compromete su estado sanitario a largo plazo.

Pero el peligro más inmediato para los vecinos proviene de los pelos urticantes que recubren el cuerpo de estas orugas. El contacto con ellos, incluso de forma indirecta —a través del viento o al tocar superficies contaminadas—, puede causar irritaciones cutáneas, oculares y respiratorias tanto en personas como en animales domésticos. Los perros son especialmente vulnerables, ya que suelen olfatear o morder directamente las orugas cuando estas bajan al suelo, lo que puede derivar en lesiones graves en la lengua y la cavidad bucal.

Qué deben hacer los vecinos

Ante la presencia de bolsones o de orugas en cualquier zona verde municipal, el Ayuntamiento recuerda que la recomendación es no acercarse ni manipular los nidos bajo ninguna circunstancia. Esto aplica especialmente durante las semanas previas a la primavera, cuando las columnas de orugas bajan por los troncos en fila india —de ahí el nombre de «procesionaria»— para enterrarse en el suelo.

Si un vecino detecta la presencia de nidos o de orugas en un espacio público, lo más indicado es comunicarlo a los servicios municipales para que sean los técnicos quienes intervengan con el equipamiento adecuado. Intentar retirar los nidos por cuenta propia entraña riesgos reales para la salud.

Paula de Marcos Aragón
Paula de Marcos Aragónhttp://www.cronicanorte.es
Paula de Marcos Aragón, periodista, licenciada en Ciencias de la Información y vecina de Algete. Es redactora en Crónica Norte desde 2021.

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