El apeadero centenario de Siete Picos se ha incluido en la lista roja y se teme por su destrucción

Mientras Adif invierte 14,9 millones en modernizar la línea Cercedilla–Cotos, la estación de Siete Picos —clave en la historia del ferrocarril de montaña en España— se hunde en el abandono más absoluto.

Con la documentación de «Hispania Nostra» y fotografías de: Arturo Francisco Barbero

En la cuerda floja: el histórico apeadero de Siete Picos, víctima del abandono mientras se renueva el tren de la sierra

El popular ‘Eléctrico’, la línea Cercedilla-Cotos por la que generaciones de madrileños han subido a la sierra durante un siglo, está siendo renovado de arriba abajo: vías, catenarias y estaciones incluidas. Adif invertirá 14,9 millones de euros en su rehabilitación. Sin embargo, la emblemática estación de Siete Picos, joya centenaria del ferrocarril de montaña, se encuentra en estado ruinoso, sin protección y sin perspectivas claras de restauración a pesar de la renovación de la línea.

Patrimonio en peligro: una estación con historia… y sin futuro

En pleno corazón de la sierra de Guadarrama, a 1.451 metros de altitud y apenas a unos pasos del Parque Nacional, se levanta —o más bien se desmorona— el apeadero de Siete Picos. Este edificio centenario, parte del Ferrocarril Eléctrico del Guadarrama, fue pionero en su tiempo y clave en la expansión del excursionismo madrileño. Hoy, sin embargo, ha sido incluido en la Lista Roja del Patrimonio por su grave estado de abandono y falta de protección.

Con tejado colapsado, grafitis por doquier, escombros acumulados y maquinaria ferroviaria en ruinas, el estado de la estación no es solo preocupante: es alarmante. Lo que debería ser un hito conservado como emblema cultural, permanece tapiado, vandalizado y fuera de toda planificación de restauración.

La línea se renueva, pero no todo el patrimonio

Mientras el edificio se cae a pedazos, Adif ha adjudicado por 14,9 millones de euros la rehabilitación integral de la línea Cercedilla–Cotos —conocida popularmente como el ‘Eléctrico’— a una unión temporal de empresas formada por ASCH Infraestructuras y Servicios y Cycasa Canteras y Construcciones. El plazo de ejecución es de 12 meses.

El proyecto, enmarcado en el Plan de Mejora Integral de los Servicios de Cercanías de Madrid, incluye una completa renovación de la vía: carriles, traviesas, balasto, trincheras, muros y cruces de andén. También contempla intervenciones en las estaciones y apeaderos… aunque esto no queda claro y no está muy detallado.

Un pasado brillante ignorado

La historia del apeadero de Siete Picos es una crónica ferroviaria cargada de simbolismo. Nacido en 1923 como una de las estaciones del entonces innovador tren de montaña que unía Cercedilla con Navacerrada y Cotos, este enclave fue impulsado por el Sindicato de Iniciativas del Guadarrama, un grupo de visionarios que quería acercar la naturaleza a la ciudadanía madrileña. El rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia fueron sus primeros pasajeros oficiales.

Además de su función como parada intermedia, la estación albergaba una subestación eléctrica crucial: la Casa de Máquinas, que proporcionaba la energía necesaria para mover los trenes cuando aún no existía conexión con centrales hidroeléctricas. El lugar fue durante décadas punto de encuentro para escolares, senderistas y esquiadores que, tren mediante, accedían al corazón de la sierra.

Pero con la llegada del coche particular, el auge de las carreteras y la transformación del turismo de naturaleza, la línea fue perdiendo protagonismo. En los años 70 y 80 se integró en Cercanías Madrid, aunque Siete Picos quedó al margen. En 2011, el cierre definitivo al público selló su destino: la decadencia.

Obras que no reparan, y sí dañan

Lejos de ofrecer una segunda oportunidad a Siete Picos, las obras actuales en la línea C-9 han agravado su deterioro. El apeadero solo ha sido contemplado como apartadero técnico, con una vía adicional y una caseta operativa de ADIF a varios metros del edificio. Ninguna intervención de conservación, ni un solo euro destinado a su protección o restauración.

Más aún: las actuaciones han dañado la plataforma y los accesos al edificio. Los escombros se acumulan, el entorno está más degradado y la estructura, expuesta a los elementos, sufre nuevos colapsos, según denuncian los responsables de la lista roja

¿Por qué salvar Siete Picos?

No se trata solo de ladrillos antiguos o de romanticismo ferroviario. La estación de Siete Picos es un emblema del patrimonio cultural, técnico y natural de la sierra de Guadarrama. Fue testigo de una época en que naturaleza, cultura y educación iban de la mano. Su legado está vinculado a nombres como Francisco Giner de los Ríos, Joaquín Sorolla y la Sociedad de Amigos del Guadarrama.

Recuperarla no sería un simple gesto estético, sino una apuesta por el turismo sostenible, la memoria colectiva y la dignificación del patrimonio ferroviario español.

Sin protección, sin mantenimiento, sin futuro

A pesar de su relevancia histórica, el apeadero de Siete Picos carece de cualquier figura de protección legal. Ni Bien de Interés Cultural, ni patrimonio protegido, ni tan siquiera una mención simbólica en los planes de Adif.

Su tejado está parcialmente hundido, el interior lleno de basura, la fachada cubierta de grafitis. El rótulo original apenas resiste, mientras la maquinaria de la Casa de Máquinas se oxida entre maleza y humedad. No hay cerramientos, ni vigilancia, ni señalización. Solo abandono.

¿Estamos a tiempo?

Siete Picos todavía resiste. A duras penas. Pero la inclusión en la Lista Roja no es un epitafio. Es una llamada de atención. Una oportunidad para frenar el deterioro antes de que sea irreversible.

En una línea que va a ser completamente renovada, dejar morir esta estación sería una contradicción flagrante. ¿Cómo se puede hablar de mejora integral de la línea Cercedilla–Cotos mientras se permite el colapso de una de sus estaciones históricas?

Angel Sánchez Carbonell
Angel Sánchez Carbonell
Ángel Sánchez Carbonell - Director de Crónica Norte. Desde hace 37 años dedicado profesionalmente a la información y entretenimiento (TVE, Onda Cero, Tele Cinco, COPE...) Pero ante todo: un enamorado de la geografía de la península Ibérica. Montañero y apasionado por la enología y el mundo del vino, Miembro de la Unión Española de Catadores. Cuando la vida me lo permite señalizo caminos naturales como Técnico de Senderos de la Escuela Española de Alta Montaña. (EEAM) Pero sobre todo me pierdo por ellos...

1 COMENTARIO

  1. Sería una pena que una estación tan relevante en la historia de los aprovechamientos segovianos y madrileños de la sierra desaparezca de una manera tan negligente.

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